¿Se pueden usar las dos caras del papel de aluminio?
El papel de aluminio es seguro tanto en la parte que brilla como en la que no, ya que ambas son iguales y la diferencia de aspecto se origina durante el proceso de producción
El uso de papel de aluminio para envolver alimentos está muy extendido. Este actúa como barrera protectora en la pérdida de aromas y los resguarda de la luz, el oxígeno, la contaminación y la humedad. Pese a su finura, unos 0,2 mm de grosor, protege de manera eficiente. Pero, como en muchos temas relacionados con los alimentos, desde hace unos años circula un bulo según el cual la cara menos brillante puede contaminar la comida y la más brillante es la que debería estar en contacto con ella. Pero, como todos los bulos, se trata de una información falsa. El artículo explica por qué las dos caras del papel de aluminio son iguales y de dónde procede este tipo de información falsa que confunde al consumidor.
El papel de aluminio es ligero pero fuerte, lo que permite envolver productos de distintas formas sin que se pierda su función de barrera. Además, es impermeable a la luz, la humedad, los gases, las bacterias y los olores. Puede utilizarse en cocina porque es un efectivo conductor de calor. Pero también es fácil de rasgar y tiene un importante impacto medioambiental.
Las dos caras del papel de aluminio son iguales
Las dos caras del papel de aluminio son estéticamente distintas; una brilla más que otra. Esto ha servido para que circule sobre este tema un bulo a través de las redes sociales. Según este rumor, la parte más brillante es la que debe ponerse en contacto con los alimentos, porque si se hace al revés "el aluminio entrará como un verdugo invisible en nuestros alimentos". Esta misma información asegura que "se hace un pulido en la parte más brillante para crear una barrera y evitar el contacto directo del aluminio con los alimentos". Pero esto es falso. Las dos caras son iguales y ninguna de ellas está tratada con elementos tóxicos, por lo que su uso para alimentos es indistinto. ¿Por qué son distintas, entonces?
Uno de los lados del papel de aluminio es brillante y el otro es mate. Esta diferencia, lejos de la explicación anterior, se debe al proceso de fabricación, que consiste en prensar de manera repetida un bloque hasta conseguir una lámina del grosor deseado. Durante este procedimiento, la lámina pasa por distintos rodillos, y las capas, al entrar en contacto con estos, quedan más brillantes.
Según una de las principales empresas fabricantes de papel de aluminio, Albal, "durante la elaboración se prensan dos láminas de aluminio y se hacen pasar por dos rodillos metálicos para que el producto sea lo más fino posible y resistente". Durante este proceso, "la parte exterior, en contacto con los rodillos, quedará más pulida y más brillante; mientras que la otra, en contacto con la otra lámina, quedará mate". Esto no afecta a las propiedades del papel, que se puede emplear sin distinción por las dos caras.
Otro bulo que circula es que "el aluminio es altamente tóxico y responsable de complicaciones en el funcionamiento de nuestro cuerpo y puede ser un factor de la enfermedad de Alzheimer". Tampoco es cierto. Si bien uno de los inconvenientes que plantea el uso del papel de aluminio es la posible migración del papel al alimento, esto es así sobre todo en alimentos ácidos, y depende también de aspectos como la temperatura y el tiempo de calentamiento (cocción), la composición y el pH del alimento y la presencia de ácidos orgánicos, sal y otros iones.
En una de las últimas modificaciones realizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre la exposición alimentaria de la población al aluminio, los expertos determinaron apropiado un límite de migración del aluminio de 1 mg/kg de alimento.
Según un estudio toxicológico y de impacto sobre la salud realizado por la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR), "el aluminio no es tóxico para una persona que no sea alérgica al aluminio", aunque esto no significa que pueda ser peligroso si se introduce en el organismo en cantidades que superen las cantidades recomendadas. En condiciones normales, la migración del aluminio a los alimentos es poco significativa, excepto en el caso de alimentos ácidos como salsa de tomate o escabeches.
Hoax o bulos, información falsa que confunde al consumidor
De dónde salen las noticias falsas, quién las envía y por qué son cuestiones que se plantean con informaciones como la de las caras del papel de aluminio. Estos bulos, conocidos como hoax, sobre ciertos temas de alimentos no hacen más que confundir y generar alertas innecesarias. En la mayoría de los casos, están relacionados con la salud, con importantes repercusiones y apelan a la responsabilidad y la conciencia del receptor. Algunos de los bulos más conocidos son:
La relación del consumo de bebidas de lata con las ratas y la muerte de personas causada por leptospirosis, una enfermedad provocada por la orina de las ratas. Es una leyenda urbana. A pesar de que la higiene es mejorable, no existe riesgo por contaminación fecal por mamíferos, insectos o aves.
La leche en cartón que no se vende dentro del plazo de caducidad regresa a la fábrica para ser repasteurizada y vuelve a comercializarse. Según el correo que difunde este bulo, un número impreso en la parte inferior del envase indica la cantidad de veces que se ha aprovechado. Cuanto menor es el número, menos veces se ha reutilizado. Pero la numeración en la base se relaciona con un código de los fabricantes de envases.
Dioxinas en envases plásticos. Un correo electrónico alertaba del riesgo de usar envases de plástico porque liberan dioxinas cuando se congelan o se calientan.
Según la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA), el mensaje atribuía la información a un estudio de la Universidad John Hopkins de Baltimore (EE.UU), algo que la misma universidad desmintió. En general, el PET o las botellas de agua y los plásticos no contienen dioxinas, ni forman parte del material ni como ingrediente ni como aditivo. La congelación tampoco es un proceso que genere dioxinas.
Un hoax es una información falsa que se difunde sobre todo por correo electrónico o WhastApp con el fin de crear confusión. El problema es que se distribuye en cadena para que los receptores queden impactados por el contenido, engañándole y haciéndole creer que procede de una fuente fiable, cuando esto no es así.
Muchos temas juntos es un blog donde se publican todo tipo de temáticas: películas, programas, audios, vídeos, reseñas, etc. Espero que disfrutes muchísimo de este blog. ¡Por aquí te espero!
jueves, 16 de marzo de 2017
Salsa boloñesa. Receta italiana
Salsa boloñesa. Receta italiana
Ingredientes:
500 g. de carne de buey o ternera
200 g. de panceta
100 g. de zanahoria
100 g. de cebolla o cebolletas
100 g. de apio
1 bote de tomate tipo pera en conserva (o salsa de tomate casera, unas 6 cucharadas)
1 vaso de vino (tinto o blanco)
50 ml. de leche entera
Opcional, especias: orégano, un poquito de nuez moscada, romero, salvia... (al gusto)
Perejil fresco, sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
400 g. de tagliatelle fresca y un poco de su queso italiano preferido
30 ml. de aceite de oliva virgen extra
Desde que era un peque siempre le pedía a mi madre para comer pasta con carne picada y tomate frito. Quizás uno de mis platos preferidos, muy socorrido y que mi madre preparaba con un poco de bechamel y gratinados en el horno con queso. Aunque deliciosos, no eran los tagliatelle con salsa boloñesa que probé en casa de una amiga italiana. Desde aquella vez preparo la boloñesa de dos maneras distintas, como mi madre y como la de Sofia, para qué quedarse con una sola receta.
Estos últimos años en la lista, me han llevado a ser un culo inquieto en el tema de la cocina y de intentar buscar el origen e historia de las recetas. Además de ser apasionante es un trabajo muy divertido. Curioseando en libros e internet he conseguido una receta de salsa boloñesa apta para que un italiano la reconozca como suya. Es parecido al mito extendido por todo el mundo de que la salsa carbonara es con nata.
La receta de la familia de Sofia es de influencia Emiliana. La salsa de boloñesa o ragú de carne que prepara tiene una base de carne picada y panceta y va acompañada de pasta fresca con huevo (casi siempre tagliatelle, aunque también se pueden hacer con ella una lasaña, acompañar un poco de polenta o unos canelones estupendos). En la actualidad en toda Italia hay tantas variantes de esta receta que sólo hay unanimidad en una cosa: la salsa nunca se sirve con espaguetis.
Lo propio es hacerlo con pasta fresca y casi siempre con tagliatelle.
Preparación de la salsa boloñesa
En teoría el ragú a la boloñesa nunca se hace con carne de cerdo. Lo más normal es emplear carne de ternera picada a cuchillo en daditos pequeños. Yo he elegido el trozo de buey y le he dicho al carnicero que lo picase.
Lo que sí he respetado es sofreír las verduras en la grasa resultante de freír la panceta que les aseguro ayuda a que sepan a gloria bendita. El secreto está en una larga cocción de la carne en vino. Otro gran truco es un chorrito de leche, que viene muy bien para romper las fibras y hacerla más tierna.
1. Picamos la cebolla y el apio en daditos pequeños, todo bien finito. Pelamos y picamos en cuadraditos la zanahoria lo mejor posible, cuanto más finas sean mejor porque se pasarán al hacer la salsa.
2. Cortamos la panceta y la carne en dados pequeños. En este caso elegí un trozo de buey y me lo picó el carnicero, pero lo pueden hacer en casa con un cuchillo bien afilado.
3. Picamos muy finamente el perejil fresco. Reservamos
4. En una cazuela o sartén grande echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y añadimos la panceta. Cocinamos a fuego lento durante unos 15 minutos, dejamos que suelte toda la grasa y se ponga crujiente. Una vez hecha retiramos a un cuenco.
5. En la misma sartén y con toda la grasita de la panceta sofreímos los vegetales. Primero la cebolla, luego el apio y al final la zanahoria, echamos una pizca de sal y dejamos que suden, que suelten agua durante 12 minutos a fuego medio.
Preparación final de la salsa Boloñesa
1. Echamos la panceta y juntamos con las verduras. Es hora de añadir la carne, removemos todo muy bien con una cuchara de madera y guisamos a temperatura alta unos 5 minutos.
2. Espolvoreamos con el perejil picado y las especias que más les gusten. Vertemos el vino y mezclamos bien para que se junten todos los sabores.
3. Escurrimos el tomate y troceamos para añadir seguidamente a la carne. Vertemos la leche y probamos de sal y pimienta, si es necesario salpimentamos al gusto.
4. Bajamos el fuego y cocinamos durante una hora y media. El ragù a la boloñesa tendrá que burbujear suavemente durante toda la cocción. Si se queda corto de líquido podemos añadir un poco de agua o caldo de carne, comprobamos a intervalos de 15 minutos. La salsa de carne debe quedar jugosita y tierna. Los sabores de la salsa tienen que ser uno sólo.
5. Comprobamos el punto de sal, seguramente no necesita, pero si lo hiciera añadan un poco más. Y aquí la tienen, una salsa perfecta para acompañar con su pasta preferida. Acompañen con unas lascas de su queso preferido y un buen vino.
Una receta italiana con una salsa con mucha más carne y menos tomate del que normalmente estarán acostumbrados. El toque del apio, la panceta y el vino le da un sabor increíble. Una de esas recetas que se quedarán en casa como las de toda la vida. Espero que les guste.
Ingredientes:
500 g. de carne de buey o ternera
200 g. de panceta
100 g. de zanahoria
100 g. de cebolla o cebolletas
100 g. de apio
1 bote de tomate tipo pera en conserva (o salsa de tomate casera, unas 6 cucharadas)
1 vaso de vino (tinto o blanco)
50 ml. de leche entera
Opcional, especias: orégano, un poquito de nuez moscada, romero, salvia... (al gusto)
Perejil fresco, sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
400 g. de tagliatelle fresca y un poco de su queso italiano preferido
30 ml. de aceite de oliva virgen extra
Desde que era un peque siempre le pedía a mi madre para comer pasta con carne picada y tomate frito. Quizás uno de mis platos preferidos, muy socorrido y que mi madre preparaba con un poco de bechamel y gratinados en el horno con queso. Aunque deliciosos, no eran los tagliatelle con salsa boloñesa que probé en casa de una amiga italiana. Desde aquella vez preparo la boloñesa de dos maneras distintas, como mi madre y como la de Sofia, para qué quedarse con una sola receta.
Estos últimos años en la lista, me han llevado a ser un culo inquieto en el tema de la cocina y de intentar buscar el origen e historia de las recetas. Además de ser apasionante es un trabajo muy divertido. Curioseando en libros e internet he conseguido una receta de salsa boloñesa apta para que un italiano la reconozca como suya. Es parecido al mito extendido por todo el mundo de que la salsa carbonara es con nata.
La receta de la familia de Sofia es de influencia Emiliana. La salsa de boloñesa o ragú de carne que prepara tiene una base de carne picada y panceta y va acompañada de pasta fresca con huevo (casi siempre tagliatelle, aunque también se pueden hacer con ella una lasaña, acompañar un poco de polenta o unos canelones estupendos). En la actualidad en toda Italia hay tantas variantes de esta receta que sólo hay unanimidad en una cosa: la salsa nunca se sirve con espaguetis.
Lo propio es hacerlo con pasta fresca y casi siempre con tagliatelle.
Preparación de la salsa boloñesa
En teoría el ragú a la boloñesa nunca se hace con carne de cerdo. Lo más normal es emplear carne de ternera picada a cuchillo en daditos pequeños. Yo he elegido el trozo de buey y le he dicho al carnicero que lo picase.
Lo que sí he respetado es sofreír las verduras en la grasa resultante de freír la panceta que les aseguro ayuda a que sepan a gloria bendita. El secreto está en una larga cocción de la carne en vino. Otro gran truco es un chorrito de leche, que viene muy bien para romper las fibras y hacerla más tierna.
1. Picamos la cebolla y el apio en daditos pequeños, todo bien finito. Pelamos y picamos en cuadraditos la zanahoria lo mejor posible, cuanto más finas sean mejor porque se pasarán al hacer la salsa.
2. Cortamos la panceta y la carne en dados pequeños. En este caso elegí un trozo de buey y me lo picó el carnicero, pero lo pueden hacer en casa con un cuchillo bien afilado.
3. Picamos muy finamente el perejil fresco. Reservamos
4. En una cazuela o sartén grande echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y añadimos la panceta. Cocinamos a fuego lento durante unos 15 minutos, dejamos que suelte toda la grasa y se ponga crujiente. Una vez hecha retiramos a un cuenco.
5. En la misma sartén y con toda la grasita de la panceta sofreímos los vegetales. Primero la cebolla, luego el apio y al final la zanahoria, echamos una pizca de sal y dejamos que suden, que suelten agua durante 12 minutos a fuego medio.
Preparación final de la salsa Boloñesa
1. Echamos la panceta y juntamos con las verduras. Es hora de añadir la carne, removemos todo muy bien con una cuchara de madera y guisamos a temperatura alta unos 5 minutos.
2. Espolvoreamos con el perejil picado y las especias que más les gusten. Vertemos el vino y mezclamos bien para que se junten todos los sabores.
3. Escurrimos el tomate y troceamos para añadir seguidamente a la carne. Vertemos la leche y probamos de sal y pimienta, si es necesario salpimentamos al gusto.
4. Bajamos el fuego y cocinamos durante una hora y media. El ragù a la boloñesa tendrá que burbujear suavemente durante toda la cocción. Si se queda corto de líquido podemos añadir un poco de agua o caldo de carne, comprobamos a intervalos de 15 minutos. La salsa de carne debe quedar jugosita y tierna. Los sabores de la salsa tienen que ser uno sólo.
5. Comprobamos el punto de sal, seguramente no necesita, pero si lo hiciera añadan un poco más. Y aquí la tienen, una salsa perfecta para acompañar con su pasta preferida. Acompañen con unas lascas de su queso preferido y un buen vino.
Una receta italiana con una salsa con mucha más carne y menos tomate del que normalmente estarán acostumbrados. El toque del apio, la panceta y el vino le da un sabor increíble. Una de esas recetas que se quedarán en casa como las de toda la vida. Espero que les guste.
El Mondongo y su historia
El Mondongo y su historia
Existen varias preparaciones y platos que llevan el nombre de mondongo. La etimología de la palabra mondongo parece derivar de mondejo y ésta de bandujo que refiere a un embutido compuesto con la tripa grande del cerdo (o puerco, o chancho), carnero ó vaca relleno de carne picada, en tal caso el mondejo es una especie de chorizo); sin embargo se suele llamar mondongo a los redaños o tripas y a la panza de las reses. La palabra mondongo está especialmente difundida en América del Sur para denominar a la panza y en ciertas zonas (por ejemplo Argentina) es un vulgarismo sinónimo de estómago. La modificación fonética de mondejo a mondongo parece haberse producido en América por influjo de las lenguas bantúes habladas por muchos de los esclavizados procedentes del África.
Mondongo rioplatense
En Argentina y Uruguay la palabra mondongo prácticamente se restringe en su uso gastronómico a las partes del estómago rumiante llamadas libro y -especialmente- al cuajar, casi coincidiendo en tal sentido con lo que en muchas zonas de España es llamado callo.
Hasta inicios del siglo XX el mondongo era considerado un plato típico de la población con orígenes melanoafricanos, debido a que se basaba en una de las partes más baratas de una res, esto queda atestiguado -entre otros textos- en el libro El Matadero de Esteban Echeverría, por tal motivo los barrios humildes de las ciudades rioplatenses solieron ser apodados "Barrios del Tambor" (dado que este era un instrumento musical frecuente entre los descendientes melanoafricanos o "negros" o morenos) y "Barrios del Mondongo".
El mondongo más típico de Argentina y Uruguay suele ser un guiso realizado con el cuajar de una vaca (menos frecuentemente con el "libro" o librillo). Esta parte del estómago rumiante se lava bien, se fracciona en dados y se pone a hervir dentro de una olla o cacerola en abundante agua hasta que quede "a punto", es decir masticable aunque en lo posible sin reblandecimiento. El tipo de guiso más común acompaña al cuajar con los siguientes ingredientes: arroz descascarado, papas ( patatas ) cortadas en cubos de mediano tamaño, rodajas de cebollas, dientes de ajo y tomates. En virtud de los diferentes tiempos de cocción de cada uno de los ingredientes mencionados, estos se van añadiendo gradualmente, siendo lo más común que primero se añada el cuajar, luego el arroz y las papas y por último el tomate.
La anterior suele ser la receta básica de un mondongo rioplatense, aunque las variaciones son casi infinitas (lo más común es que se le añadan diversas especias, en especial ají y pimentón, así como rodajas de chorizo colorado, cubos o rodajas de zapallo, porotos, garbanzos, arvejas -o guisantes- etc). Todo esto se cocina a fuego lento hasta que todos los ingredientes tengan la consistencia justa para ser ingeridos. Se recomienda el añadido de los aliños y especias al final de la cocción.
Una preparación muy sencilla de mondongo rioplatense -bastante diferente de un guisado- es el hervir la panza o cuajar (y si es el caso, el libro) hasta que esté a punto y luego marinarlo o, más sencillamente, rociarlo con vinagre.
Mondongo venezolano
El mondongo o sopa de mondongo es básicamente una sopa o hervido cuyo ingrediente principal es la panza de res (callos), la cual es previamente limpiada y picada en pequeños cuadros, de unos 2 centímetros de lado, y cocinados en olla junto con diversos ingredientes como: papas, ñame, ocumo, yuca, zanahoria o bolitas de masa de harina de maíz precocida.
El proceso exige considerable tiempo de cocción ( a fin de permitir que la panza se ablande ), y da como resultado una sopa espesa, colorida, algo dulce y muy nutritiva. En ocasiones se añade a la preparación paticas de cochino, picadas en trozos o ruedas.
Existe también una variante denominada mondongo marino, y consiste en agregar sopa de mariscos (camarones, calamares, pulpo, mejillones) a la anterior preparación.
Mondongo colombiano
El Mondongo , es la sopa de mondongo' tal cual se prepara en los departamentos de santander, Boyacá y Antioquia , Colombia.
Este es un plato muy sazonado y de sabor característico. Se prepara con panza de res, limpia y cortada en trozos muy finos, patas de cochino blandas y también en trocitos, diversos vegetales y verduras, todo cocinado por largo tiempo y acompañado de aliños y especies.
Su preparación lleva tiempo, sobre todo la limpieza y preparado de los ingredientes previos a la cocción.
Presenta variedades, como el mondongo de tres carnes.
Mondongo en Perú
Uno de los platos más sabrosos de la culinaria criolla era la sopa de mondongo, que ahora ya casi no se conoce en Lima, aunque sí se prepara en otros lugares del Perú.
Este potaje fue tan apreciado que se ocupa de él, a mediados del siglo XVIII, nada menos que Esteban de Terralla y Landa, en su famosa obra “Lima por dentro y fuera, escrita bajo el seudónimo de Simón Ayanque (Lima, Imprenta de Tadeo López, 1838, p. 37).
En ella el autor, al referirse a una comida en casa de una familia principal de nuestra ciudad, escribe:” Que empiezan los halagos, /Que cesan los cumplimientos,/ Y que te alargan finezas,/ Que te hacen mil obsequios./ Que pon en por primer plato. /Que ponen por primer plato / Un manjar estupendo, / Que es la sopa de mondongo / Que a veces viene relleno”. (sic)
Es importante tener en cuenta que Terralla, en su obra, afirmaba que la sopa de mondongo era una de las “comidas del país” (Idem, p. 152).
Por su parte, el poeta costumbrista Arturo Montoya nos da la receta: “Es la sopa de mondongo / una agradable comida / tanto para quien es pobre / cual para la gente rica. /Primero, el mondongo lávase; / después de esto, se cocina / hasta que se ponga blando / i, a continuación, se pica. / Colorado ají se muele / junto con especerías, / con sal, ajos, yerba buena / i pimienta de Castilla. / De manteca con un trozo, / se pone en una vasija / apropiada, sobre el fuego, / para que todo se fría. / Por fin, el mondongo se echa / y se revuelve en seguida; caldo del mismo se añade, / también rebanadas chicas / de ese pan que es salutífero / y que francés se apellida, / sin duda porque lo hicieron / francesas panaderías” (sic). (“Romancero de las calles de Lima”, VI serie, Lima, Imprenta Rivas Berrio, 1934, p. 49).
Recuperemos nuestra tradicional sopa de mondongo, que fuera tan apreciada en Lima desde la época colonial, con esta antigua receta que nos ofrece el poeta Montoya.
Existen varias preparaciones y platos que llevan el nombre de mondongo. La etimología de la palabra mondongo parece derivar de mondejo y ésta de bandujo que refiere a un embutido compuesto con la tripa grande del cerdo (o puerco, o chancho), carnero ó vaca relleno de carne picada, en tal caso el mondejo es una especie de chorizo); sin embargo se suele llamar mondongo a los redaños o tripas y a la panza de las reses. La palabra mondongo está especialmente difundida en América del Sur para denominar a la panza y en ciertas zonas (por ejemplo Argentina) es un vulgarismo sinónimo de estómago. La modificación fonética de mondejo a mondongo parece haberse producido en América por influjo de las lenguas bantúes habladas por muchos de los esclavizados procedentes del África.
Mondongo rioplatense
En Argentina y Uruguay la palabra mondongo prácticamente se restringe en su uso gastronómico a las partes del estómago rumiante llamadas libro y -especialmente- al cuajar, casi coincidiendo en tal sentido con lo que en muchas zonas de España es llamado callo.
Hasta inicios del siglo XX el mondongo era considerado un plato típico de la población con orígenes melanoafricanos, debido a que se basaba en una de las partes más baratas de una res, esto queda atestiguado -entre otros textos- en el libro El Matadero de Esteban Echeverría, por tal motivo los barrios humildes de las ciudades rioplatenses solieron ser apodados "Barrios del Tambor" (dado que este era un instrumento musical frecuente entre los descendientes melanoafricanos o "negros" o morenos) y "Barrios del Mondongo".
El mondongo más típico de Argentina y Uruguay suele ser un guiso realizado con el cuajar de una vaca (menos frecuentemente con el "libro" o librillo). Esta parte del estómago rumiante se lava bien, se fracciona en dados y se pone a hervir dentro de una olla o cacerola en abundante agua hasta que quede "a punto", es decir masticable aunque en lo posible sin reblandecimiento. El tipo de guiso más común acompaña al cuajar con los siguientes ingredientes: arroz descascarado, papas ( patatas ) cortadas en cubos de mediano tamaño, rodajas de cebollas, dientes de ajo y tomates. En virtud de los diferentes tiempos de cocción de cada uno de los ingredientes mencionados, estos se van añadiendo gradualmente, siendo lo más común que primero se añada el cuajar, luego el arroz y las papas y por último el tomate.
La anterior suele ser la receta básica de un mondongo rioplatense, aunque las variaciones son casi infinitas (lo más común es que se le añadan diversas especias, en especial ají y pimentón, así como rodajas de chorizo colorado, cubos o rodajas de zapallo, porotos, garbanzos, arvejas -o guisantes- etc). Todo esto se cocina a fuego lento hasta que todos los ingredientes tengan la consistencia justa para ser ingeridos. Se recomienda el añadido de los aliños y especias al final de la cocción.
Una preparación muy sencilla de mondongo rioplatense -bastante diferente de un guisado- es el hervir la panza o cuajar (y si es el caso, el libro) hasta que esté a punto y luego marinarlo o, más sencillamente, rociarlo con vinagre.
Mondongo venezolano
El mondongo o sopa de mondongo es básicamente una sopa o hervido cuyo ingrediente principal es la panza de res (callos), la cual es previamente limpiada y picada en pequeños cuadros, de unos 2 centímetros de lado, y cocinados en olla junto con diversos ingredientes como: papas, ñame, ocumo, yuca, zanahoria o bolitas de masa de harina de maíz precocida.
El proceso exige considerable tiempo de cocción ( a fin de permitir que la panza se ablande ), y da como resultado una sopa espesa, colorida, algo dulce y muy nutritiva. En ocasiones se añade a la preparación paticas de cochino, picadas en trozos o ruedas.
Existe también una variante denominada mondongo marino, y consiste en agregar sopa de mariscos (camarones, calamares, pulpo, mejillones) a la anterior preparación.
Mondongo colombiano
El Mondongo , es la sopa de mondongo' tal cual se prepara en los departamentos de santander, Boyacá y Antioquia , Colombia.
Este es un plato muy sazonado y de sabor característico. Se prepara con panza de res, limpia y cortada en trozos muy finos, patas de cochino blandas y también en trocitos, diversos vegetales y verduras, todo cocinado por largo tiempo y acompañado de aliños y especies.
Su preparación lleva tiempo, sobre todo la limpieza y preparado de los ingredientes previos a la cocción.
Presenta variedades, como el mondongo de tres carnes.
Mondongo en Perú
Uno de los platos más sabrosos de la culinaria criolla era la sopa de mondongo, que ahora ya casi no se conoce en Lima, aunque sí se prepara en otros lugares del Perú.
Este potaje fue tan apreciado que se ocupa de él, a mediados del siglo XVIII, nada menos que Esteban de Terralla y Landa, en su famosa obra “Lima por dentro y fuera, escrita bajo el seudónimo de Simón Ayanque (Lima, Imprenta de Tadeo López, 1838, p. 37).
En ella el autor, al referirse a una comida en casa de una familia principal de nuestra ciudad, escribe:” Que empiezan los halagos, /Que cesan los cumplimientos,/ Y que te alargan finezas,/ Que te hacen mil obsequios./ Que pon en por primer plato. /Que ponen por primer plato / Un manjar estupendo, / Que es la sopa de mondongo / Que a veces viene relleno”. (sic)
Es importante tener en cuenta que Terralla, en su obra, afirmaba que la sopa de mondongo era una de las “comidas del país” (Idem, p. 152).
Por su parte, el poeta costumbrista Arturo Montoya nos da la receta: “Es la sopa de mondongo / una agradable comida / tanto para quien es pobre / cual para la gente rica. /Primero, el mondongo lávase; / después de esto, se cocina / hasta que se ponga blando / i, a continuación, se pica. / Colorado ají se muele / junto con especerías, / con sal, ajos, yerba buena / i pimienta de Castilla. / De manteca con un trozo, / se pone en una vasija / apropiada, sobre el fuego, / para que todo se fría. / Por fin, el mondongo se echa / y se revuelve en seguida; caldo del mismo se añade, / también rebanadas chicas / de ese pan que es salutífero / y que francés se apellida, / sin duda porque lo hicieron / francesas panaderías” (sic). (“Romancero de las calles de Lima”, VI serie, Lima, Imprenta Rivas Berrio, 1934, p. 49).
Recuperemos nuestra tradicional sopa de mondongo, que fuera tan apreciada en Lima desde la época colonial, con esta antigua receta que nos ofrece el poeta Montoya.
Caldo de huevo o caldo verde o ...
Caldo de huevo o caldo verde o ...
El recetario canario está repleto de platos con papas como elemento base, con razón se dice que el canario come mucha papa. Este plato que les traigo hoy es uno de esos que viene marcado por la historia, una época difícil donde con poco había que dar a muchos, esa época de hambruna que azotó estas tierras allá por el siglo XVIII, según la isla canaria que visitemos, cambia de nombre e incluso de algún que otro ingrediente, caldo verde, caldo de huevo, caldo macho, potaje de huevo...
En Portugal y en Perú tienen unas sopas similares, igual esa cosa de las conquistas o esos barcos que vienen y van tienen algo que ver, ¡vaya usted a saber!, pero hoy nos centraremos en el recetario canario.
Los ingredientes base de este plato serían.
4 papas medianas.
4 huevos
1 litro de caldo de ave.
1 cebolla pequeña.
2 dientes de ajo.
1 tomate.
Unas hebras de azafrán.
80 gr de tallo central de puerro (parte verde interna).
Sal.
En un mortero.- Hierbabuena, cilantro, perejil, ajo.
Picamos los dos dientes de ajo, la cebolla y el puerro, ponemos a pochar, añadimos el azafrán, el tomate pelado, sin semillas y picado, incorporamos las papas picadas en dados, damos unas vueltas y añadimos el caldo. Dejamos cocinar a fuego lento unos minutos, presentamos el majado del mortero y un huevo por persona.
Entre las variantes podemos encontrar recetas con calabacín, bubango, otras donde se le incorpora pollo del caldo picado, otras que le añaden costillas...
Supongo que cada isla, cada casa tendrá una receta propia.
El recetario canario está repleto de platos con papas como elemento base, con razón se dice que el canario come mucha papa. Este plato que les traigo hoy es uno de esos que viene marcado por la historia, una época difícil donde con poco había que dar a muchos, esa época de hambruna que azotó estas tierras allá por el siglo XVIII, según la isla canaria que visitemos, cambia de nombre e incluso de algún que otro ingrediente, caldo verde, caldo de huevo, caldo macho, potaje de huevo...
En Portugal y en Perú tienen unas sopas similares, igual esa cosa de las conquistas o esos barcos que vienen y van tienen algo que ver, ¡vaya usted a saber!, pero hoy nos centraremos en el recetario canario.
Los ingredientes base de este plato serían.
4 papas medianas.
4 huevos
1 litro de caldo de ave.
1 cebolla pequeña.
2 dientes de ajo.
1 tomate.
Unas hebras de azafrán.
80 gr de tallo central de puerro (parte verde interna).
Sal.
En un mortero.- Hierbabuena, cilantro, perejil, ajo.
Picamos los dos dientes de ajo, la cebolla y el puerro, ponemos a pochar, añadimos el azafrán, el tomate pelado, sin semillas y picado, incorporamos las papas picadas en dados, damos unas vueltas y añadimos el caldo. Dejamos cocinar a fuego lento unos minutos, presentamos el majado del mortero y un huevo por persona.
Entre las variantes podemos encontrar recetas con calabacín, bubango, otras donde se le incorpora pollo del caldo picado, otras que le añaden costillas...
Supongo que cada isla, cada casa tendrá una receta propia.
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Bastoncillos para los oídos, así dañan al medio ambiente y tu salud
Los bastoncillos de algodón perjudican a los oídos y son uno de los principales residuos plásticos que llegan a los mares
Los bastoncillos de algodón para limpiar los oídos parecen inofensivos y útiles, pero en realidad están dañando el medio ambiente y nuestra salud. Además de ser uno de los principales residuos plásticos que contaminan playas, ríos y mares, perjudican el sistema de tratamiento de aguas residuales. Y si el medio ambiente no fuera motivo suficiente, piense en su salud: los otorrinolaringólogos recomiendan no utilizarlos por los daños que pueden provocar en los tímpanos. Este artículo señala cómo los bastoncillos de los oídos son perjudiciales para el medio ambiente y la salud.
El impacto ambiental de los residuos plásticos, en especial en los ecosistemas marinos, es cada vez mayor. Cada año acaban en el mar unos ocho millones de toneladas de desechos plásticos: si no se controla este vertido, su peso será superior al de todos los peces del planeta en 2050, según datos de la Fundación Ellen MacArthur.
Dentro de la gran diversidad de residuos plásticos que llegan a océanos y playas, los bastoncillos para los oídos son cada vez más numerosos. En un estudio realizado en cinco playas europeas por la ONG Surfrider, el 80% de los residuos encontrados eran de plástico, entre los que destacaban las bolsas y los bastoncillos. La campaña de limpieza " Mejor sin Plásticos" de Greenpeace, realizada en 20 puntos de costa e interior de España, los apunta entre los principales restos hallados. El programa de limpieza de las playas británicas de la Sociedad de Conservación Marina de Reino Unido asegura que su cantidad se ha duplicado de 2012 a 2016, y que son el primer residuo plástico localizado en mares y ríos.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales son otro de los grandes perjudicados. La cantidad de residuos que terminan en el váter y no deberían tirarse por ahí, entre ellos los bastoncillos de los oídos, es cada vez mayor, según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). Además de dificultar las labores de depuración, pueden acabar en ríos y mares al escapar a los sistemas de filtrado. Asimismo, el sobresfuerzo económico supone entre un 10% y un 18% del coste público de depuración de aguas residuales y, de seguir así, aumentará todavía más, advierte la AEAS.
Por ello, cada vez más voces llaman la atención sobre este problema ambiental. Desde 2013, la ONG escocesa Frida reclama a los fabricantes que sustituyan el plástico por el cartón, un material más biodegradable. En fechas recientes, la organización británica City to Sea (la ciudad al mar) ha puesto en marcha la iniciativa "Switch the Stick" (Cambia el palo) con el mismo objetivo. En este vídeo promocionan la recogida de adhesiones:
El sector no está haciendo oídos sordos y algunas empresas están tomando medidas al respecto. Hace poco, la compañía Johnson & Johnson anunciaba su compromiso de no fabricar más bastoncillos con plástico para evitar "decenas de miles de toneladas de residuos plásticos en los mares".
Por su parte, Francia prohibirá en 2020 los bastoncillos fabricados con plástico a partir de una ley aprobada el año pasado, mientras que Reino Unido se plantea también la misma medida, aunque todavía no hay fechas.
Así dañan a tus oídos los bastoncillos de algodón
Diversos estudios y expertos alertan desde hace años de las consecuencias negativas de los bastoncillos para la limpieza de la cera de los oídos, el cerumen. Según un trabajo publicado en 2011 por investigadores del Hospital Henry Ford, en Estados Unidos, el uso de los bastoncillos de algodón y la ruptura de tímpanos tienen una relación directa. Si se introduce demasiado a fondo en el canal auditivo puede causar daños graves, como la rotura del tímpano, conocida como perforación de la membrana timpánica. Las perforaciones severas pueden causar parálisis facial y vértigo. No obstante, los autores del informe reconocían que estas rupturas se curan por sí mismas en la mayoría de los casos y la cirugía solo resulta necesaria para los casos más severos.
Recientemente, los expertos de la Academia Americana de Otorrinolaringología publicaban una actualización de las mejores prácticas para el diagnóstico y tratamiento de los problemas de la compactación del cerumen, causada por la incapacidad del oído de limpiarse de manera natural y por los intentos no exitosos de extraerla. En este informe, sus responsables advertían de las lesiones que los bastoncillos pueden provocar.
En realidad, el cerumen debería verse como un aliado, y no como un enemigo, ya que actúa como agente limpiador, de lubricación y de protección frente al polvo, la suciedad o los microorganismos que pueden originar infecciones.
Si hay un exceso de cerumen, basta con limpiarlo con una toalla o una gasa ligeramente humedecida utilizando de manera suave el dedo índice. Ante un posible tapón de cera o molestias en el conducto auditivo que no cedan, lo mejor es acudir al centro de atención primaria correspondiente.
Los bastoncillos de algodón perjudican a los oídos y son uno de los principales residuos plásticos que llegan a los mares
Los bastoncillos de algodón para limpiar los oídos parecen inofensivos y útiles, pero en realidad están dañando el medio ambiente y nuestra salud. Además de ser uno de los principales residuos plásticos que contaminan playas, ríos y mares, perjudican el sistema de tratamiento de aguas residuales. Y si el medio ambiente no fuera motivo suficiente, piense en su salud: los otorrinolaringólogos recomiendan no utilizarlos por los daños que pueden provocar en los tímpanos. Este artículo señala cómo los bastoncillos de los oídos son perjudiciales para el medio ambiente y la salud.
El impacto ambiental de los residuos plásticos, en especial en los ecosistemas marinos, es cada vez mayor. Cada año acaban en el mar unos ocho millones de toneladas de desechos plásticos: si no se controla este vertido, su peso será superior al de todos los peces del planeta en 2050, según datos de la Fundación Ellen MacArthur.
Dentro de la gran diversidad de residuos plásticos que llegan a océanos y playas, los bastoncillos para los oídos son cada vez más numerosos. En un estudio realizado en cinco playas europeas por la ONG Surfrider, el 80% de los residuos encontrados eran de plástico, entre los que destacaban las bolsas y los bastoncillos. La campaña de limpieza " Mejor sin Plásticos" de Greenpeace, realizada en 20 puntos de costa e interior de España, los apunta entre los principales restos hallados. El programa de limpieza de las playas británicas de la Sociedad de Conservación Marina de Reino Unido asegura que su cantidad se ha duplicado de 2012 a 2016, y que son el primer residuo plástico localizado en mares y ríos.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales son otro de los grandes perjudicados. La cantidad de residuos que terminan en el váter y no deberían tirarse por ahí, entre ellos los bastoncillos de los oídos, es cada vez mayor, según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). Además de dificultar las labores de depuración, pueden acabar en ríos y mares al escapar a los sistemas de filtrado. Asimismo, el sobresfuerzo económico supone entre un 10% y un 18% del coste público de depuración de aguas residuales y, de seguir así, aumentará todavía más, advierte la AEAS.
Por ello, cada vez más voces llaman la atención sobre este problema ambiental. Desde 2013, la ONG escocesa Frida reclama a los fabricantes que sustituyan el plástico por el cartón, un material más biodegradable. En fechas recientes, la organización británica City to Sea (la ciudad al mar) ha puesto en marcha la iniciativa "Switch the Stick" (Cambia el palo) con el mismo objetivo. En este vídeo promocionan la recogida de adhesiones:
El sector no está haciendo oídos sordos y algunas empresas están tomando medidas al respecto. Hace poco, la compañía Johnson & Johnson anunciaba su compromiso de no fabricar más bastoncillos con plástico para evitar "decenas de miles de toneladas de residuos plásticos en los mares".
Por su parte, Francia prohibirá en 2020 los bastoncillos fabricados con plástico a partir de una ley aprobada el año pasado, mientras que Reino Unido se plantea también la misma medida, aunque todavía no hay fechas.
Así dañan a tus oídos los bastoncillos de algodón
Diversos estudios y expertos alertan desde hace años de las consecuencias negativas de los bastoncillos para la limpieza de la cera de los oídos, el cerumen. Según un trabajo publicado en 2011 por investigadores del Hospital Henry Ford, en Estados Unidos, el uso de los bastoncillos de algodón y la ruptura de tímpanos tienen una relación directa. Si se introduce demasiado a fondo en el canal auditivo puede causar daños graves, como la rotura del tímpano, conocida como perforación de la membrana timpánica. Las perforaciones severas pueden causar parálisis facial y vértigo. No obstante, los autores del informe reconocían que estas rupturas se curan por sí mismas en la mayoría de los casos y la cirugía solo resulta necesaria para los casos más severos.
Recientemente, los expertos de la Academia Americana de Otorrinolaringología publicaban una actualización de las mejores prácticas para el diagnóstico y tratamiento de los problemas de la compactación del cerumen, causada por la incapacidad del oído de limpiarse de manera natural y por los intentos no exitosos de extraerla. En este informe, sus responsables advertían de las lesiones que los bastoncillos pueden provocar.
En realidad, el cerumen debería verse como un aliado, y no como un enemigo, ya que actúa como agente limpiador, de lubricación y de protección frente al polvo, la suciedad o los microorganismos que pueden originar infecciones.
Si hay un exceso de cerumen, basta con limpiarlo con una toalla o una gasa ligeramente humedecida utilizando de manera suave el dedo índice. Ante un posible tapón de cera o molestias en el conducto auditivo que no cedan, lo mejor es acudir al centro de atención primaria correspondiente.
Guacamole mexicano
Guacamole mexicano
INGREDIENTES
6 aguacates medianos o 4 grandes maduros (aconsejo los medianos por su sabor)
100 g. de tomate (2 tomates pequeños)
100 g. de cebolla (1 cebolla mediana aproximadamente)
1 lima entera
1 cucharada de hojas de cilantro fresco (sin tallo)
Sal al gusto
1 bolsa de Nachos o Dippas de Doritos (o su marca preferida de totopos o triángulos de maíz)
Opcional (si te gusta el picante, es fundamental): 1 chile serrano (si no lo encuentras puedes utilizar jalapeños en conserva, guindilla o cayena)
Les apetece viajar a México? Pueden hacerlo con el paladar con esta deliciosa receta de guacamole mexicano. Este clásico de México podríamos decir que le gusta a todo el mundo, desde el vegetariano más radical al más apasionado de las barbacoas. Una receta vegetariana de la que no existe una receta única, algo similar a lo que pasa con el Hummus o crema de garbanzos.
Hay muchos tipos de guacamole, en México cada uno tiene su propia receta que varía según la región a la que uno pertenece. La mayoría con un toque picante que para un español es un poco difícil de asimilar, aunque en casa nos gusta con bien de picante. Todo el mundo coincide en los ingredientes básicos a emplear: tomate, cebolla, chile serrano, cilantro, limón y aguacate, la verdad es que cuando un plato es sencillo y lleva cuatro cosas no hace falta añadirle más y más ingredientes, porque pierde su verdadero sabor.
El aguacate tiene un montón de variedades pero el más conocido es el de México (de donde es originario). Es un fruto que nos ayuda a regular el colesterol gracias al ácido oleico que contiene y que aporta agua, proteínas, fibra, carbohidratos, minerales y es un potente antioxidante.
En resumen, un alimento con un montón de cosas sanas y beneficiosas para nuestro cuerpo serrano, importante en nuestra dieta y alimentación. La mayoría de las veces que utilizo aguacate en mi cocina es para una crema o una ensalada, ahora es un fijo en mi cesta de la compra y poco a poco lo irán viendo en más recetas.
En México podemos encontrar dos clases de guacamole, si el aguacate está completamente molido se llama aguamole y suele servirse en taquerías populares o puestos ambulantes de comida. La versión con trocitos de aguacate que se suele preparar en casa es el guacamole propiamente dicho. Esta deliciosa salsa se prepara en un plis-plas y es muy sencilla, fantástica como aperitivo.
Espero que se pongan manos al aguacate y lo preparen en casa, es un plato que triunfa entre los amigos cuando vienen a ver un partido.
PREPARACIÓN:
1. Pelamos la cebolla y lavamos el tomate. Los picamos muy finos, lo más posible, que se vean pero que se note lo justo.
2. Elegimos unos aguacates maduros que no estén demasiados duros para aplastarlos, además el sabor del aguacate maduro es mucho mejor. Debe estar maduro pero no blando, la piel debe estar firme y al apretar con el dedo se hundirá ligeramente. Si los han comprado muy verdes, los pueden envolver en papel de periódico y dejarlos en un bol a temperatura ambiente para que maduren. Nunca en la nevera.
3. Cortamos los aguacates por la mitad hasta el hueso y giramos cada parte separando las dos mitades. Nos ayudamos de una cuchara de plástico para vaciar las dos partes y dejamos el hueso en la misma fuente donde vamos a poner el aguacate.
4. En México se trituran los ingredientes con un molcajete o mortero de piedra pero en España es complicado conseguirlo. Yo lo hago con un tenedor de plástico o madera y en un bol de plástico, de esta forma evitamos la oxidación y conseguimos una pasta más o menos irregular con tropezones. Añadimos el zumo de la lima directamente sobre el aguacate y empezamos a aplastar con el tenedor. Echamos dos cucharadas de hojas de cilantro, si son muy grandes las troceamos directamente con las manos. Mezclamos todo con el tomate y la cebolla que tenemos reservados y una pizca de sal.
5. Picamos el chile serrano muy fino, yo me suelo poner guantes porque el picante puede ser peligroso si luego te frotas los ojos. Lo añadimos a la mezcla y juntamos todo con una cuchara de madera con movimientos envolventes para no variar la textura irregular de nuestra salsa.
6. Probamos por si es necesario añadir un poco más de picante y sal.
Recuerden que lo vamos a tomar con totopos o triángulos de maíz, también llamados nachos, frituritas o como se come en México con chicharrones de cerdo o cortezas. Todo esto lleva sal y lo vamos a usar como cucharas, así que no se pasen de salados.
7. Presentamos en un bol con todos los nachos alrededor y una buena Michelada que diría mi amigo Nacho. Espero que os guste.
INGREDIENTES
6 aguacates medianos o 4 grandes maduros (aconsejo los medianos por su sabor)
100 g. de tomate (2 tomates pequeños)
100 g. de cebolla (1 cebolla mediana aproximadamente)
1 lima entera
1 cucharada de hojas de cilantro fresco (sin tallo)
Sal al gusto
1 bolsa de Nachos o Dippas de Doritos (o su marca preferida de totopos o triángulos de maíz)
Opcional (si te gusta el picante, es fundamental): 1 chile serrano (si no lo encuentras puedes utilizar jalapeños en conserva, guindilla o cayena)
Les apetece viajar a México? Pueden hacerlo con el paladar con esta deliciosa receta de guacamole mexicano. Este clásico de México podríamos decir que le gusta a todo el mundo, desde el vegetariano más radical al más apasionado de las barbacoas. Una receta vegetariana de la que no existe una receta única, algo similar a lo que pasa con el Hummus o crema de garbanzos.
Hay muchos tipos de guacamole, en México cada uno tiene su propia receta que varía según la región a la que uno pertenece. La mayoría con un toque picante que para un español es un poco difícil de asimilar, aunque en casa nos gusta con bien de picante. Todo el mundo coincide en los ingredientes básicos a emplear: tomate, cebolla, chile serrano, cilantro, limón y aguacate, la verdad es que cuando un plato es sencillo y lleva cuatro cosas no hace falta añadirle más y más ingredientes, porque pierde su verdadero sabor.
El aguacate tiene un montón de variedades pero el más conocido es el de México (de donde es originario). Es un fruto que nos ayuda a regular el colesterol gracias al ácido oleico que contiene y que aporta agua, proteínas, fibra, carbohidratos, minerales y es un potente antioxidante.
En resumen, un alimento con un montón de cosas sanas y beneficiosas para nuestro cuerpo serrano, importante en nuestra dieta y alimentación. La mayoría de las veces que utilizo aguacate en mi cocina es para una crema o una ensalada, ahora es un fijo en mi cesta de la compra y poco a poco lo irán viendo en más recetas.
En México podemos encontrar dos clases de guacamole, si el aguacate está completamente molido se llama aguamole y suele servirse en taquerías populares o puestos ambulantes de comida. La versión con trocitos de aguacate que se suele preparar en casa es el guacamole propiamente dicho. Esta deliciosa salsa se prepara en un plis-plas y es muy sencilla, fantástica como aperitivo.
Espero que se pongan manos al aguacate y lo preparen en casa, es un plato que triunfa entre los amigos cuando vienen a ver un partido.
PREPARACIÓN:
1. Pelamos la cebolla y lavamos el tomate. Los picamos muy finos, lo más posible, que se vean pero que se note lo justo.
2. Elegimos unos aguacates maduros que no estén demasiados duros para aplastarlos, además el sabor del aguacate maduro es mucho mejor. Debe estar maduro pero no blando, la piel debe estar firme y al apretar con el dedo se hundirá ligeramente. Si los han comprado muy verdes, los pueden envolver en papel de periódico y dejarlos en un bol a temperatura ambiente para que maduren. Nunca en la nevera.
3. Cortamos los aguacates por la mitad hasta el hueso y giramos cada parte separando las dos mitades. Nos ayudamos de una cuchara de plástico para vaciar las dos partes y dejamos el hueso en la misma fuente donde vamos a poner el aguacate.
4. En México se trituran los ingredientes con un molcajete o mortero de piedra pero en España es complicado conseguirlo. Yo lo hago con un tenedor de plástico o madera y en un bol de plástico, de esta forma evitamos la oxidación y conseguimos una pasta más o menos irregular con tropezones. Añadimos el zumo de la lima directamente sobre el aguacate y empezamos a aplastar con el tenedor. Echamos dos cucharadas de hojas de cilantro, si son muy grandes las troceamos directamente con las manos. Mezclamos todo con el tomate y la cebolla que tenemos reservados y una pizca de sal.
5. Picamos el chile serrano muy fino, yo me suelo poner guantes porque el picante puede ser peligroso si luego te frotas los ojos. Lo añadimos a la mezcla y juntamos todo con una cuchara de madera con movimientos envolventes para no variar la textura irregular de nuestra salsa.
6. Probamos por si es necesario añadir un poco más de picante y sal.
Recuerden que lo vamos a tomar con totopos o triángulos de maíz, también llamados nachos, frituritas o como se come en México con chicharrones de cerdo o cortezas. Todo esto lleva sal y lo vamos a usar como cucharas, así que no se pasen de salados.
7. Presentamos en un bol con todos los nachos alrededor y una buena Michelada que diría mi amigo Nacho. Espero que os guste.
Tarta de fresas con yogurt
Tarta de fresas con yogurt
Ingredientes:
200 g. de mantequilla de buena calidad
1 cucharada sopera de azúcar blanquilla
1 paquete de galletas a su elección.
1 cucharada (de las de café) de canela.
Para la crema:
4 yogures griegos azucarados de 125 g.
1 kg de fresas o fresones.
1 vaina de vainilla.
1 cucharada (tipo postre) de canela en polvo
1/2 vaso de leche entera (150 ml. aprox.)
1 sobre y medio de gelatina neutra (15 g.) o 4 hojas de gelatina neutra
Para la cobertura:
1/2 bote de su mermelada preferida (200 g.)
5 cucharadas de agua
1 hoja de gelatina neutra
Estamos en temporada de fresas y es una de mis frutas preferidas, así que pensé en hacer otro postre similar en sabor a la tarta de fresas que ya puse pero con una textura diferente. Tampoco tenía mucho tiempo para prepararlo así que he fusionado dos recetas, las fresas con yogurt con la tarta de limón.
El resultado… una tarta de fresas que apenas duró 10 minutos encima de la mesa. Y no me extraña, imagínense un trozo de tarta delicioso, suave y esponjoso, casi como un mousse pero sin las calorías. Este es un postre para gente “con alergia a la cocina”, fácil y bastante rápido.
Además es un postre muy económico pues vamos a emplear fruta de temporada, pero pueden cambiarlas por la que más les guste, estoy pensando en una futura tarta de mango con cobertura de miel y higos…
Recordad que las fresas deben ser buenas y sabrosas, no de estas que no saben a nada. Esta fruta es la primera en madurar en primavera y a mí me encantan
con especias, además del consagrado azúcar, aunque también les recomiendo que las tomen solas ya que son muy beneficiosas para la salud.
Preparación de la base de galleta
1. Untamos una capa muy fina de mantequilla en el molde. Derretimos el resto de la mantequilla usando el microondas, así es más rápido. Con la picadora trituramos las galletas.
2. Si no tuvieses picadora, en un trapo de cocina echamos las galletas, envolvemos y las machacamos con una cuchara o algo pesado, no queda tan fino pero sirve igual, debería de quedar como si fuese pan rallado.
3. Mezclamos la mantequilla derretida con el azúcar y la canela con unas varillas manuales o una batidora.
4. Añadimos todo por encima de las galletas trituradas, distribuimos y repartimos por la base de un molde desmontable. Presionamos contra el fondo con la ayuda de una cuchara o con los dedos. Y la introducimos a la nevera durante 1/2 hora.
Preparación de la crema de fresas paso a paso
1. Debemos elegir aquellas fresas que estén maduras y que aporten sabor. Lavamos muy bien la fruta para retirar posibles restos de sulfatos o suciedad y cortamos en trozos pequeños o láminas.
2. Elegimos un recipiente grande para mezclar las fresas con una cucharadita tipo postre de canela y una pizca de cardamomo. Abrimos la vaina de vainilla y sacamos las semillas, añadimos todo al recipiente elegido.
3. Si no se atreven con alguna de estas especias, sencillo, no se las echen. Mezclamos todo muy bien para que se junten los sabores.
4. Elegimos el yogurt griego que más les guste, si ya va azucarado no hace falta añadir azúcar en el anterior paso. Batimos todo hasta que quede como un batido de fresas.
5. En un recipiente con agua del tiempo incorporamos las láminas de gelatina durante 3 minutos. Ya verán como se hidratan enseguida. Si emplean gelatina neutra en polvo también necesita algo de hidratación (en los consejos del final se los explico).
6. Ahora viene el paso más importante, ponemos en un cazo la leche entera y la gelatina sin dejar de remover con unas varillas, no lo hagan con una batidora pues se pueden crear burbujas que no les interesan (lo digo por experiencia).
7. Hervimos 2 minutos, apartamos del fuego y añadimos al batido de fresas y con las mismas varillas y a mano juntamos hasta que quede una mezcla homogénea y cremosa.
8. La gelatina nos ayudará a dar consistencia y que no baje cuando enfríe, pero a la vez queremos que quede esponjoso.
9. Una vez que tenemos la crema lista la añadimos poco a poco sobre la base de galletas que esté fría.
10. La introducimos en la nevera con cuidado durante 1 hora hasta que toda la crema esté firme.
Preparación y montaje de la cobertura
1. Si tienen confitura ya hecha mucho mejor. Yo antes preparaba una de moras en verano que estaba deliciosa pero esta vez he usado una mezcla de mermelada de frutos del bosque y fresas. Las 2 muy ricas, usen la que más les guste.
2. Echamos en un cazo la confitura o mermelada y 5 cucharadas de agua. Calentamos de manera suave hasta que se forme un sirope.
3. Apartamos del fuego y añadimos la gelatina, removemos con una varillas para juntar con la confitura. Una vez que espese, la añadimos al mismo recipiente donde esta la tarta de fresas ya fría.
4. Echamos el sirope de manera homogénea (como está líquido es bastante fácil). Y otra vez a la nevera durante una media hora, debe estar muy fría para su degustación, de rechupete, ¡vamos!
Les aseguro que es un pastel fantástico que dará para unas 8-10 personas, un postre rápido y muy barato: 0,5 euros la ración.
Recomendaciones con la gelatina. En polvo y en hojas
Las hojas de gelatina se deben poner a remojo en agua fría durante 3 minutos. Las hojas no se disuelven, pero se ablandan e hidratan. Pasado este tiempo hay que cogerlas con las manos y exprimirlas suavemente. A continuación se procederá como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución.
Gelatina en polvo. Vertemos 4 cucharadas de agua fría en un cuenco. Espolvoreamos la gelatina en polvo en el agua. No removemos pues pueden salir grumos.
Dejamos reposar unos 3 minutos. A continuación procedemos como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución
Equivalencias entre gelatina en polvo neutra y hojas de gelatina. No he encontrado una equivalencia exacta pues cada fabricante tiene sus medidas y potencia espesante. Lo mejor es leer las instrucciones de cada envase. Un sobre de gelatina neutra en polvo de la marca Royal tiene 10 gramos y está pensado para que se use con 500 ml de líquido.
Las hojas de gelatina que suelo usar vienen en bolsas con 9 unidades. La dosis recomendada es de 4 hojas para 500 ml de líquido para postres. Pero puede que necesiten alguna más dependiendo del tamaño de la hoja de gelatina. En esta tarta recuerden que son 5 (4 para la crema) y 1 para la cobertura.
Ingredientes:
200 g. de mantequilla de buena calidad
1 cucharada sopera de azúcar blanquilla
1 paquete de galletas a su elección.
1 cucharada (de las de café) de canela.
Para la crema:
4 yogures griegos azucarados de 125 g.
1 kg de fresas o fresones.
1 vaina de vainilla.
1 cucharada (tipo postre) de canela en polvo
1/2 vaso de leche entera (150 ml. aprox.)
1 sobre y medio de gelatina neutra (15 g.) o 4 hojas de gelatina neutra
Para la cobertura:
1/2 bote de su mermelada preferida (200 g.)
5 cucharadas de agua
1 hoja de gelatina neutra
Estamos en temporada de fresas y es una de mis frutas preferidas, así que pensé en hacer otro postre similar en sabor a la tarta de fresas que ya puse pero con una textura diferente. Tampoco tenía mucho tiempo para prepararlo así que he fusionado dos recetas, las fresas con yogurt con la tarta de limón.
El resultado… una tarta de fresas que apenas duró 10 minutos encima de la mesa. Y no me extraña, imagínense un trozo de tarta delicioso, suave y esponjoso, casi como un mousse pero sin las calorías. Este es un postre para gente “con alergia a la cocina”, fácil y bastante rápido.
Además es un postre muy económico pues vamos a emplear fruta de temporada, pero pueden cambiarlas por la que más les guste, estoy pensando en una futura tarta de mango con cobertura de miel y higos…
Recordad que las fresas deben ser buenas y sabrosas, no de estas que no saben a nada. Esta fruta es la primera en madurar en primavera y a mí me encantan
con especias, además del consagrado azúcar, aunque también les recomiendo que las tomen solas ya que son muy beneficiosas para la salud.
Preparación de la base de galleta
1. Untamos una capa muy fina de mantequilla en el molde. Derretimos el resto de la mantequilla usando el microondas, así es más rápido. Con la picadora trituramos las galletas.
2. Si no tuvieses picadora, en un trapo de cocina echamos las galletas, envolvemos y las machacamos con una cuchara o algo pesado, no queda tan fino pero sirve igual, debería de quedar como si fuese pan rallado.
3. Mezclamos la mantequilla derretida con el azúcar y la canela con unas varillas manuales o una batidora.
4. Añadimos todo por encima de las galletas trituradas, distribuimos y repartimos por la base de un molde desmontable. Presionamos contra el fondo con la ayuda de una cuchara o con los dedos. Y la introducimos a la nevera durante 1/2 hora.
Preparación de la crema de fresas paso a paso
1. Debemos elegir aquellas fresas que estén maduras y que aporten sabor. Lavamos muy bien la fruta para retirar posibles restos de sulfatos o suciedad y cortamos en trozos pequeños o láminas.
2. Elegimos un recipiente grande para mezclar las fresas con una cucharadita tipo postre de canela y una pizca de cardamomo. Abrimos la vaina de vainilla y sacamos las semillas, añadimos todo al recipiente elegido.
3. Si no se atreven con alguna de estas especias, sencillo, no se las echen. Mezclamos todo muy bien para que se junten los sabores.
4. Elegimos el yogurt griego que más les guste, si ya va azucarado no hace falta añadir azúcar en el anterior paso. Batimos todo hasta que quede como un batido de fresas.
5. En un recipiente con agua del tiempo incorporamos las láminas de gelatina durante 3 minutos. Ya verán como se hidratan enseguida. Si emplean gelatina neutra en polvo también necesita algo de hidratación (en los consejos del final se los explico).
6. Ahora viene el paso más importante, ponemos en un cazo la leche entera y la gelatina sin dejar de remover con unas varillas, no lo hagan con una batidora pues se pueden crear burbujas que no les interesan (lo digo por experiencia).
7. Hervimos 2 minutos, apartamos del fuego y añadimos al batido de fresas y con las mismas varillas y a mano juntamos hasta que quede una mezcla homogénea y cremosa.
8. La gelatina nos ayudará a dar consistencia y que no baje cuando enfríe, pero a la vez queremos que quede esponjoso.
9. Una vez que tenemos la crema lista la añadimos poco a poco sobre la base de galletas que esté fría.
10. La introducimos en la nevera con cuidado durante 1 hora hasta que toda la crema esté firme.
Preparación y montaje de la cobertura
1. Si tienen confitura ya hecha mucho mejor. Yo antes preparaba una de moras en verano que estaba deliciosa pero esta vez he usado una mezcla de mermelada de frutos del bosque y fresas. Las 2 muy ricas, usen la que más les guste.
2. Echamos en un cazo la confitura o mermelada y 5 cucharadas de agua. Calentamos de manera suave hasta que se forme un sirope.
3. Apartamos del fuego y añadimos la gelatina, removemos con una varillas para juntar con la confitura. Una vez que espese, la añadimos al mismo recipiente donde esta la tarta de fresas ya fría.
4. Echamos el sirope de manera homogénea (como está líquido es bastante fácil). Y otra vez a la nevera durante una media hora, debe estar muy fría para su degustación, de rechupete, ¡vamos!
Les aseguro que es un pastel fantástico que dará para unas 8-10 personas, un postre rápido y muy barato: 0,5 euros la ración.
Recomendaciones con la gelatina. En polvo y en hojas
Las hojas de gelatina se deben poner a remojo en agua fría durante 3 minutos. Las hojas no se disuelven, pero se ablandan e hidratan. Pasado este tiempo hay que cogerlas con las manos y exprimirlas suavemente. A continuación se procederá como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución.
Gelatina en polvo. Vertemos 4 cucharadas de agua fría en un cuenco. Espolvoreamos la gelatina en polvo en el agua. No removemos pues pueden salir grumos.
Dejamos reposar unos 3 minutos. A continuación procedemos como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución
Equivalencias entre gelatina en polvo neutra y hojas de gelatina. No he encontrado una equivalencia exacta pues cada fabricante tiene sus medidas y potencia espesante. Lo mejor es leer las instrucciones de cada envase. Un sobre de gelatina neutra en polvo de la marca Royal tiene 10 gramos y está pensado para que se use con 500 ml de líquido.
Las hojas de gelatina que suelo usar vienen en bolsas con 9 unidades. La dosis recomendada es de 4 hojas para 500 ml de líquido para postres. Pero puede que necesiten alguna más dependiendo del tamaño de la hoja de gelatina. En esta tarta recuerden que son 5 (4 para la crema) y 1 para la cobertura.
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