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jueves, 16 de marzo de 2017

Salsa boloñesa. Receta italiana

Salsa boloñesa. Receta italiana

Ingredientes:
500 g. de carne de buey o ternera
200 g. de panceta
100 g. de zanahoria
100 g. de cebolla o cebolletas
100 g. de apio
1 bote de tomate tipo pera en conserva (o salsa de tomate casera, unas 6 cucharadas)
1 vaso de vino (tinto o blanco)
50 ml. de leche entera
Opcional, especias: orégano, un poquito de nuez moscada, romero, salvia... (al gusto)
Perejil fresco, sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
400 g. de tagliatelle fresca y un poco de su queso italiano preferido
30 ml. de aceite de oliva virgen extra

Desde que era un peque siempre le pedía a mi madre para comer pasta con carne picada y tomate frito. Quizás uno de mis platos preferidos, muy socorrido y que mi madre preparaba con un poco de bechamel y gratinados en el horno con queso. Aunque deliciosos, no eran los tagliatelle con salsa boloñesa que probé en casa de una amiga italiana. Desde aquella vez preparo la boloñesa de dos maneras distintas, como mi madre y como la de Sofia, para qué quedarse con una sola receta.
Estos últimos años en la lista, me han llevado a ser un culo inquieto en el tema de la cocina y de intentar buscar el origen e historia de las recetas. Además de ser apasionante es un trabajo muy divertido. Curioseando en libros e internet he conseguido una receta de salsa boloñesa apta para que un italiano la reconozca como suya. Es parecido al mito extendido por todo el mundo de que la salsa carbonara es con nata.
La receta de la familia de Sofia es de influencia Emiliana. La salsa de boloñesa o ragú de carne que prepara tiene una base de carne picada y panceta y va acompañada de pasta fresca con huevo (casi siempre tagliatelle, aunque también se pueden hacer con ella una lasaña, acompañar un poco de polenta o unos canelones estupendos). En la actualidad en toda Italia hay tantas variantes de esta receta que sólo hay unanimidad en una cosa: la salsa nunca se sirve con espaguetis.
Lo propio es hacerlo con pasta fresca y casi siempre con tagliatelle.

Preparación de la salsa boloñesa
En teoría el ragú a la boloñesa nunca se hace con carne de cerdo. Lo más normal es emplear carne de ternera picada a cuchillo en daditos pequeños. Yo he elegido el trozo de buey y le he dicho al carnicero que lo picase.
Lo que sí he respetado es sofreír las verduras en la grasa resultante de freír la panceta que les aseguro ayuda a que sepan a gloria bendita. El secreto está en una larga cocción de la carne en vino. Otro gran truco es un chorrito de leche, que viene muy bien para romper las fibras y hacerla más tierna.

1. Picamos la cebolla y el apio en daditos pequeños, todo bien finito. Pelamos y picamos en cuadraditos la zanahoria lo mejor posible, cuanto más finas sean mejor porque se pasarán al hacer la salsa.
2. Cortamos la panceta y la carne en dados pequeños. En este caso elegí un trozo de buey y me lo picó el carnicero, pero lo pueden hacer en casa con un cuchillo bien afilado.
3. Picamos muy finamente el perejil fresco. Reservamos
4. En una cazuela o sartén grande echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y añadimos la panceta. Cocinamos a fuego lento durante unos 15 minutos, dejamos que suelte toda la grasa y se ponga crujiente. Una vez hecha retiramos a un cuenco.
5. En la misma sartén y con toda la grasita de la panceta sofreímos los vegetales. Primero la cebolla, luego el apio y al final la zanahoria, echamos una pizca de sal y dejamos que suden, que suelten agua durante 12 minutos a fuego medio.

Preparación final de la salsa Boloñesa
1. Echamos la panceta y juntamos con las verduras. Es hora de añadir la carne, removemos todo muy bien con una cuchara de madera y guisamos a temperatura alta unos 5 minutos.
2. Espolvoreamos con el perejil picado y las especias que más les gusten. Vertemos el vino y mezclamos bien para que se junten todos los sabores.
3. Escurrimos el tomate y troceamos para añadir seguidamente a la carne. Vertemos la leche y probamos de sal y pimienta, si es necesario salpimentamos al gusto.
4. Bajamos el fuego y cocinamos durante una hora y media. El ragù a la boloñesa tendrá que burbujear suavemente durante toda la cocción. Si se queda corto de líquido podemos añadir un poco de agua o caldo de carne, comprobamos a intervalos de 15 minutos. La salsa de carne debe quedar jugosita y tierna. Los sabores de la salsa tienen que ser uno sólo.
5. Comprobamos el punto de sal, seguramente no necesita, pero si lo hiciera añadan un poco más. Y aquí la tienen, una salsa perfecta para acompañar con su pasta preferida. Acompañen con unas lascas de su queso preferido y un buen vino.

Una receta italiana con una salsa con mucha más carne y menos tomate del que normalmente estarán acostumbrados. El toque del apio, la panceta y el vino le da un sabor increíble. Una de esas recetas que se quedarán en casa como las de toda la vida. Espero que les guste.

Caldo de huevo o caldo verde o ...

Caldo de huevo o caldo verde o ...

El recetario canario está repleto de platos con papas como elemento base, con razón se dice que el canario come mucha papa. Este plato que les traigo hoy es uno de esos que viene marcado por la historia, una época difícil donde con poco había que dar a muchos, esa época de hambruna que azotó estas tierras allá por el siglo XVIII, según la isla canaria que visitemos, cambia de nombre e incluso de algún que otro ingrediente, caldo verde, caldo de huevo, caldo macho, potaje de huevo...
 En Portugal y en Perú tienen unas sopas similares, igual esa cosa de las conquistas o esos barcos que vienen y van tienen algo que ver, ¡vaya usted a saber!, pero hoy nos centraremos en el recetario canario.
 Los ingredientes base de este plato serían.
 4 papas medianas.
 4 huevos
 1 litro de caldo de ave.
 1 cebolla pequeña.
 2 dientes de ajo.
 1 tomate.
 Unas hebras de azafrán.
 80 gr de tallo central de puerro (parte verde interna).
 Sal.
 En un mortero.- Hierbabuena, cilantro, perejil, ajo.

 Picamos los dos dientes de ajo, la cebolla y el puerro, ponemos a pochar, añadimos el azafrán, el tomate pelado, sin semillas y picado, incorporamos las papas picadas en dados, damos unas vueltas y añadimos el caldo. Dejamos cocinar a fuego lento unos minutos, presentamos el majado del mortero y un huevo por persona.
Entre las variantes podemos encontrar recetas con calabacín, bubango, otras donde se le incorpora pollo del caldo picado, otras que le añaden costillas...
Supongo que cada isla, cada casa tendrá una receta propia.

Guacamole mexicano

Guacamole mexicano

INGREDIENTES
6 aguacates medianos o 4 grandes maduros (aconsejo los medianos por su  sabor)
100 g. de tomate (2 tomates pequeños)
100 g. de cebolla (1 cebolla mediana aproximadamente)
1 lima entera
1 cucharada de hojas de cilantro fresco (sin tallo)
Sal al gusto
1 bolsa de Nachos o Dippas de Doritos (o su marca preferida de totopos  o triángulos de maíz)
Opcional (si te gusta el picante, es fundamental): 1 chile serrano (si  no lo encuentras puedes utilizar jalapeños en conserva, guindilla o cayena)

Les apetece viajar a México? Pueden hacerlo con el paladar con esta deliciosa receta de guacamole mexicano. Este clásico de México podríamos decir que le gusta a todo el mundo, desde el vegetariano más radical al más apasionado de las barbacoas. Una receta vegetariana de la que no existe una receta única, algo similar a lo que pasa con el Hummus o crema de garbanzos.
Hay muchos tipos de guacamole, en México cada uno tiene su propia receta que varía según la región a la que uno pertenece. La mayoría con un toque picante que para un español es un poco difícil de asimilar, aunque en casa nos gusta con bien de picante. Todo el mundo coincide en los ingredientes básicos a emplear: tomate, cebolla, chile serrano, cilantro, limón y aguacate, la verdad es que cuando un plato es sencillo y lleva cuatro cosas no hace falta añadirle más y más ingredientes, porque pierde su verdadero sabor.
El aguacate tiene un montón de variedades pero el más conocido es el de México (de donde es originario). Es un fruto que nos ayuda a regular el colesterol gracias al ácido oleico que contiene y que aporta agua, proteínas, fibra, carbohidratos, minerales y es un potente antioxidante.
En resumen, un alimento con un montón de cosas sanas y beneficiosas para nuestro cuerpo serrano, importante en nuestra dieta y alimentación. La mayoría de las veces que utilizo aguacate en mi cocina es para una crema o una ensalada, ahora es un fijo en mi cesta de la compra y poco a poco lo irán viendo en más recetas.
En México podemos encontrar dos clases de guacamole, si el aguacate está completamente molido se llama aguamole y suele servirse en taquerías populares o puestos ambulantes de comida. La versión con trocitos de aguacate que se suele preparar en casa es el guacamole propiamente dicho. Esta deliciosa salsa se prepara en un plis-plas y es muy sencilla, fantástica como aperitivo.
Espero que se pongan manos al aguacate y lo preparen en casa, es un plato que triunfa entre los amigos cuando vienen a ver un partido.

PREPARACIÓN:
1. Pelamos la cebolla y lavamos el tomate. Los picamos muy finos, lo más  posible, que se vean pero que se note lo justo.
2. Elegimos unos aguacates maduros que no estén demasiados duros para aplastarlos, además el sabor del aguacate maduro es mucho mejor. Debe estar maduro pero no blando, la piel debe estar firme y al apretar con el dedo se hundirá ligeramente. Si los han comprado muy verdes, los pueden envolver en papel de periódico y dejarlos en un bol a temperatura ambiente para que maduren. Nunca en la nevera.
3. Cortamos los aguacates por la mitad hasta el hueso y giramos cada parte separando las dos mitades. Nos ayudamos de una cuchara de plástico para vaciar las dos partes y dejamos el hueso en la misma fuente donde vamos a poner el aguacate.
4. En México se trituran los ingredientes con un molcajete o mortero de piedra pero en España es complicado conseguirlo. Yo lo hago con un tenedor de plástico o madera y en un bol de plástico, de esta forma evitamos la oxidación y conseguimos una pasta más o menos irregular con tropezones. Añadimos el zumo de la lima directamente sobre el aguacate y empezamos a aplastar con el tenedor. Echamos dos cucharadas de hojas de cilantro, si son muy grandes las troceamos directamente con las manos. Mezclamos todo con el tomate y la cebolla que tenemos reservados y una pizca de sal.
5. Picamos el chile serrano muy fino, yo me suelo poner guantes porque el picante puede ser peligroso si luego te frotas los ojos. Lo añadimos a la mezcla y juntamos todo con una cuchara de madera con movimientos envolventes para no variar la textura irregular de nuestra salsa.
6. Probamos por si es necesario añadir un poco más de picante y sal.
Recuerden que lo vamos a tomar con totopos o triángulos de maíz, también llamados nachos, frituritas o como se come en México con chicharrones de cerdo o cortezas. Todo esto lleva sal y lo vamos a usar como cucharas, así que no se pasen de salados.
7. Presentamos en un bol con todos los nachos alrededor y una buena Michelada que diría mi amigo Nacho. Espero que os guste.

Tarta de fresas con yogurt

Tarta de fresas con yogurt

Ingredientes:
200 g. de mantequilla de buena calidad
1 cucharada sopera de azúcar blanquilla
1 paquete de galletas a su elección.
1 cucharada (de las de café) de canela.
Para la crema:
4 yogures griegos azucarados de 125 g.
1 kg de fresas o fresones.
1 vaina de vainilla.
1 cucharada (tipo postre) de canela en polvo
1/2 vaso de leche entera (150 ml. aprox.)
1 sobre y medio de gelatina neutra (15 g.) o 4 hojas de gelatina neutra
Para la cobertura:
1/2 bote de su mermelada preferida (200 g.)
 5 cucharadas de agua
1 hoja de gelatina neutra

Estamos en temporada de fresas y es una de mis frutas preferidas, así que pensé en hacer otro postre similar en sabor a la tarta de fresas  que ya puse pero con una textura diferente. Tampoco tenía mucho tiempo para prepararlo así que he fusionado dos recetas, las fresas con yogurt con la tarta de limón.
El resultado… una tarta de fresas que apenas duró 10 minutos encima de la mesa. Y no me extraña, imagínense un trozo de tarta delicioso, suave y esponjoso, casi como un mousse pero sin las calorías. Este es un postre para gente “con alergia a la cocina”, fácil y bastante rápido.
Además es un postre muy económico pues vamos a emplear fruta de temporada, pero pueden cambiarlas por la que más les guste, estoy pensando en una futura tarta de mango con cobertura de miel y higos…
Recordad que las fresas deben ser buenas y sabrosas, no de estas que no saben a nada. Esta fruta es la primera en madurar en primavera y a mí me encantan
 con especias, además del consagrado azúcar, aunque también les recomiendo que las tomen solas ya que son muy beneficiosas para la salud.

Preparación de la base de galleta
1. Untamos una capa muy fina de mantequilla en el molde. Derretimos el resto de la mantequilla usando el microondas, así es más rápido. Con la picadora trituramos las galletas.
2. Si no tuvieses picadora, en un trapo de cocina echamos las galletas, envolvemos y las machacamos con una cuchara o algo pesado, no queda tan fino pero sirve igual, debería de quedar como si fuese pan rallado.
3. Mezclamos la mantequilla derretida con el azúcar y la canela con unas varillas manuales o una batidora.
4. Añadimos todo por encima de las galletas trituradas, distribuimos y repartimos por la base de un molde desmontable. Presionamos contra el fondo con la ayuda de una cuchara o con los dedos. Y la introducimos a la nevera durante 1/2 hora.

Preparación de la crema de fresas paso a paso
1. Debemos elegir aquellas fresas que estén maduras y que aporten sabor. Lavamos muy bien la fruta para retirar posibles restos de sulfatos o suciedad y cortamos en trozos pequeños o láminas.
2. Elegimos un recipiente grande para mezclar las fresas con una cucharadita tipo postre de canela y una pizca de cardamomo. Abrimos la vaina de vainilla  y sacamos las semillas, añadimos todo al recipiente elegido.
3. Si no se atreven con alguna de estas especias, sencillo, no se las echen. Mezclamos todo muy bien para que se junten los sabores.
4. Elegimos el yogurt griego que más les guste, si ya va azucarado no hace falta añadir azúcar en el anterior paso. Batimos todo hasta que quede como un batido de fresas.
5. En un recipiente con agua del tiempo incorporamos las láminas de gelatina durante 3 minutos. Ya verán como se hidratan enseguida. Si emplean gelatina neutra en polvo también necesita algo de hidratación (en los consejos del final se los explico).
6. Ahora viene el paso más importante, ponemos en un cazo la leche entera y la gelatina sin dejar de remover con unas varillas, no lo hagan con una batidora pues se pueden crear burbujas que no les interesan (lo digo por experiencia).
7. Hervimos 2 minutos, apartamos del fuego y añadimos al batido de fresas y con las mismas varillas y a mano juntamos hasta que quede una mezcla homogénea y cremosa.
8. La gelatina nos ayudará a dar consistencia y que no baje cuando enfríe, pero a la vez queremos que quede esponjoso.
9. Una vez que tenemos la crema lista la añadimos poco a poco sobre la base de galletas que esté fría.
10. La introducimos en la nevera con cuidado durante 1 hora hasta que toda la crema esté firme.

Preparación y montaje de la cobertura
1. Si tienen confitura ya hecha mucho mejor. Yo antes preparaba una de moras en verano que estaba deliciosa pero esta vez he usado una mezcla de mermelada de frutos del bosque y fresas. Las 2 muy ricas, usen la que más les guste.
2. Echamos en un cazo la confitura o mermelada y 5 cucharadas de agua. Calentamos de manera suave hasta que se forme un sirope.
3. Apartamos del fuego y añadimos la gelatina, removemos con una varillas para juntar con la confitura. Una vez que espese, la añadimos al mismo recipiente donde esta la tarta de fresas ya fría.
4. Echamos el sirope de manera homogénea (como está líquido es bastante fácil). Y otra vez a la nevera durante una media hora, debe estar muy fría para su degustación, de rechupete, ¡vamos!

Les aseguro que es un pastel fantástico que dará para unas 8-10 personas, un postre rápido y muy barato: 0,5 euros la ración.

Recomendaciones con la gelatina. En polvo y en hojas
Las hojas de gelatina se deben poner a remojo en agua fría durante 3 minutos. Las hojas no se disuelven, pero se ablandan e hidratan. Pasado este tiempo hay que cogerlas con las manos y exprimirlas suavemente. A continuación se procederá como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución.
Gelatina en polvo. Vertemos 4 cucharadas de agua fría en un cuenco. Espolvoreamos la gelatina en polvo en el agua. No removemos pues pueden salir grumos.
Dejamos reposar unos 3 minutos. A continuación procedemos como indique la receta, generalmente añadiéndola a un líquido caliente y removiendo para su completa disolución
Equivalencias entre gelatina en polvo neutra y hojas de gelatina. No he encontrado una equivalencia exacta pues cada fabricante tiene sus medidas y potencia espesante. Lo mejor es leer las instrucciones de cada envase. Un sobre de gelatina neutra en polvo de la marca Royal tiene 10 gramos y está pensado para que se use con 500 ml de líquido.
Las hojas de gelatina que suelo usar vienen en bolsas con 9 unidades. La dosis recomendada es de 4 hojas para 500 ml de líquido para postres. Pero puede que necesiten alguna más dependiendo del tamaño de la hoja de gelatina. En esta tarta recuerden que son 5 (4 para la crema) y 1 para la cobertura.

Rollitos de manzana y canela

Rollitos de manzana y canela

Las manzanas siempre me han parecido de las frutas más saludables que existen. Son perfectas, y muy recomendadas, cuando nos cuidamos para no subir de peso por ejemplo. Por otro lado, la manzana también es perfecta para preparar un postre o un  alguito dulce  que nos llene de satisfacción en las mañanas con el café o en la tarde en un día frío. Su textura y facilidad de uso la convierte en nuestro mejor aliado en la cocina.
La receta que te propongo hoy es la de unos rollitos de manzana y canela cuya especificidad es que están hechos con pan blanco. Usaremos el mismo pan que solemos comprar cuando hacemos un rico sándwich. Sin embargo si tienes la posibilidad de encontrarlo, será mejor que compres unos sin horillas. De lo contrario tendremos que cortarlas antes de iniciar la preparación.

Ingredientes para seis piezas
 6 rebanadas de pan blanco para sándwich
 2 manzanas Golden
 4 cucharadas (soperas) de azúcar
 3 cucharadas de canela en polvo
60g de mantequilla.

Preparación
:Para hacer esta receta, pelamos, retiramos las semillas y cortamos las manzanas finamente.
Ponemos a calentar 20g de mantequilla en un sartén en el que agregamos las manzanas picadas.
Añadimos una cucharada de canela, una cucharada de azúcar, revolvemos y dejamos al fuego a intensidad medio baja, por unos 20 minutos.
Mientras tanto vamos a aplanar cada rebanada de pan con un rodillo. Si compraron pan con orillas habrá que cortarlas antes de iniciar.
Mezclamos en un cuenco las tres cucharadas de azúcar con las dos de canela. En otro cuenco ponemos a derretir la mantequilla sobrante, es decir unos 40 gramos. Cuando las manzanas estén listas, colocamos una cucharada de las mismas sobre cada rebanada de pan y hacemos los rollos. Los pasamos entonces por la mantequilla derretida y la mezcla de azúcar canela. Las ponemos en un plato para horno y horneamos, a 180ºC, por unos 20 minutos.

Degustación
La mejor manera de disfrutar de estos deliciosos rollitos es tibios junto con un rico café recién hecho. Los puedes conservar en un recipiente con tapa y recalentar justo antes de servirlos. En este caso será mejor hacerlo en un horno tradicional y evitar el microondas

Rodaballo al horno sobre lecho de papas y cebolla

Rodaballo al horno sobre lecho de papas y cebolla

Esta es una de aquellas recetas en que la sencillez hace que el resultado sea de lo más satisfactorio, eso sí, como les digo siempre, empleando un buen producto.
Un rodaballo al horno con unas papas y cebolla  puede ser un plato de lujo para cualquier ocasión.

Ingredientes para 2 personas:
1 rodaballo de 1 kg. aproximadamente
2 papas
1 cebolla
2 dientes de ajo
Unas hojas de perejil
50 cc. de vino blanco
Sal, pimienta negra
Aceite de oliva virgen extra


Preparación:
Pelar  y lavar las papas  y la cebolla y cortar en láminas finas.
Extenderlas en una fuente de horno previamente untada con un poco de aceite, salpimentar y hornear a unos 180º (horno precalentado) con  un poco de sal y pimienta durante unos 10 minutos.
Mientras, limpiar el rodaballo de vísceras, lavar y secar.
Picar los ajos , el perejil y mezclarlos con unas gotas de aceite.
Sacar la bandeja del horno, poner el rodaballo encima de las papas y la cebolla, esparcir sobre el pescado el ajo y el perejil y verter el vino blanco en la bandeja.
Hornear de nuevo unos 15-20 minutos.  Servir.
NOTA: El tamaño de las papas y la cebolla que sea mediano, eso si, están deliciosas  así que no se preocupen si son un poco grandes.
El tiempo de permanencia del horno depende del tamaño del rodaballo, para saber si está hecho mirar que la carne se separe de la espina con facilidad.
Horno encendido arriba  y abajo y la bandeja puesta en el segundo nivel empezando por abajo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Pastel azteca. Receta mexicana fácil

Pastel azteca. Receta mexicana fácil

Hoy vamos a hacer una de las maravillas mexicanas que no se conoce mucho fuera del país y que sin embargo vale mucho la pena conocer. El sabor reúne todos los elementos tradicionales de los sabores tradicionales como el chile poblano, las tortillas de maíz, el pollo y la salsa verde.
El pastel azteca es una verdadera delicia para nuestros sentidos. Es una combinación de elementos mexicanos cuyo resultado nos recuerda de alguna manera a una lasaña. De hecho, para muchos es la lasaña mexicana que usa tortillas en lugar de pasta.

Ingredientes para dos personas
 2 pechugas de pollo
 1 cebolla blanca
 1 chile poblano (pimiento dulce)
 8 tortillas de maíz
 200ml de salsa verde
 200g de queso Oaxaca (mozzarella)
1 cucharada de aceite vegetal
 sal y pimienta negra molida.

Preparación:
Para empezar vamos a poner a hervir las pechugas de pollo en una olla de agua con sal por unos 25 minutos. Cuando estén listas vamos a deshebrarlas y reservarlas.
Ahora vamos a picar la cebolla, desvenar el pimiento para cortarlo igualmente en cubitos. Sofreímos primero la cebolla por un par de minutos, le agregamos el pimiento y el pollo deshebrado. Sazonamos con sal y pimienta, revolvemos y dejamos a fuego bajo por unos 10 minutos.
Freímos cada tortilla en un sartén con un poco de aceite y colocamos un primer nivel de tortillas en un refractario. Vertemos una parte de la mezcla de pollo, un poco de salsa verde y queso. Recubrimos con más tortillas y volvemos a repetir el proceso hasta que terminen todo los ingredientes. Hornean, a 180ºC, por unos 20 minutos.

Degustación
La mejor manera de comer este delicioso pastel azteca es bien caliente y recién sacado del horno. Tratándose de un plato completo se suele comer sólo para una comida o una cena. Lo puedes acompañar de una cerveza clara fria o con una copa de vino tinto ligero.

Dorada al horno con papas

Dorada al horno con papas

Ingredientes:
2 doradas (aprox. de 600 gr. cada una)
4 papas grandes
2 cebollas grandes
3 dientes de ajo
2 vasos de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Unas hebras de azafrán
Sal
Un poco de perejil fresco
½ limón

Hoy vamos a preparar una receta de pescado, en concreto una dorada al horno con papas. Se trata de una elaboración sencilla y muy fácil que podemos utilizar para cocinar casi cualquier otro tipo de pescado en el horno.
La dorada es uno de los pescados que más empleo en mi cocina, después de la preparación a la sal, al horno es como más me gusta. Es un pescado semigraso, por tanto de bajo aporte calórico, que no necesita excesivo aporte exterior de grasa para que su cocción sea perfecta.
Se trata de un pescado muy recomendable por su delicado y suave sabor y por la cantidad de nutrientes beneficiosos para la salud que en el encontramos. Contiene una interesante cantidad de potasio y fósforo, un contenido moderado de sodio y magnesio, aporte interesante de vitaminas B3, B12, A y E, con todos los beneficios de estos elementos para nuestro organismo.
En el caso de la dorada de hoy, tengo que decirles que es de piscifactoría, pero si tienen la oportunidad de conseguir doradas de mar a un precio razonable les recomiendo que se hagan con ellas, el sabor y textura son muchísimo mejores. A pesar de esto, debo decirles que me encanta este plato, aun sin esas doradas de mar tan increíbles, así que imagínense si lo fueran.

Preparación:
1. Limpiamos las doradas de vísceras y escamas. Esta operación podemos pedírsela al pescadero que hará la mayor parte del trabajo. Retiramos la cabeza y salamos el pescado por el interior. Reservamos.
2. Pelamos las papas, las lavamos y las cortamos en rodajas finas.
3. Calentamos un chorrito de aceite de oliva en una sartén y cuando esté bien caliente añadimos las papas cortadas. Las Freímos hasta que comiencen a dorarse.
4. Las retiramos con una espumadera a un plato y reservamos. Se terminarán de hacer después, junto con el resto de ingredientes en el horno.
5. Pelamos las cebollas y los ajos y los cortamos en brunoise, en daditos pequeños.
6. En una sartén grande calentamos un chorrito de aceite de oliva, podemos utilizar el que nos haya sobrado de freír las papas una vez limpio y colado.
7. Rehogamos las verduras hasta que comiencen a dorarse. En este momento añadimos el vaso de vino, las hebras de azafrán, el perejil bien picadito y salamos. Dejamos cocer unos 6 o 7 minutos.
8. En una fuente de horno colocamos una cama de papas fritas que tenemos reservadas, que salamos ligeramente. Vertemos encima las verduras rehogadas y colocamos, sobre todo lo anterior, las doradas. Regamos con el zumo de medio limón y metemos en el horno previamente caliente a 180º C durante 15 minutos.

Para servir el pescado podemos hacerlo en la misma bandeja del horneado y una vez en la mesa repartir para cada comensal.

Consejos para una dorada al horno de rechupete
La dorada al horno con papas es una receta tradicional que se puede elaborar con otros pescados blancos. Sirven de ejemplo el rape, merluza, con lubina, sargo y quedan deliciosos.
Para que el plato nos quede perfecto es importante no pasarnos con el horno. No necesita un horneado excesivo, en este caso unos 15 minutos. Incluso un poco menos, serían suficientes para poder disfrutar de unas doradas de rechupete.
Para acompañar el pescado en esta preparación se puede tomar una ensalada sencilla, y para beber, por supuesto, un vino blanco fresquito.

Caponata siciliana o estofado de berenjenas

Caponata siciliana o estofado de berenjenas

Ingredientes:
1 kg de berenjenas negras
200 gr. de aceitunas verdes sin hueso
50 gr. de alcaparras desaladas
2 cebollas
3 ramas de apio
2 dientes de ajo
1 kg. de tomates
2 cucharadas de azúcar
50 ml. de aceite de oliva virgen extra para dorar las berenjenas
4 cucharaditas de vinagre blanco
Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
50 ml. de aceite de oliva virgen extra para el resto de la receta

Uno de los platos más importantes de la cocina típica siciliana, en esta receta de verduras fritas sazonadas con una salsa agridulce encontramos berenjena, tomate, apio, cebolla, aceitunas y alcaparras. Les aviso, antes de que lean en profundidad, que puede llegar a ser adictiva. Una explosión de sabores mediterráneos que, al igual que la pasta a la sarde, mezcla los mejores productos de Sicilia.
Pueden darle su toque con albahaca o perejil. No debe faltar azúcar y vinagre, que son los elementos que le otorgan su sabor agridulce. Nunca he probado con frutos secos como piñones o pasas, pero dicen que está muy buena.
Me imagino que el contraste le quedará muy bien. Espero que les guste y la incorporen a su cocina como un plato saludable de verduras, un icono de nuestra cocina mediterránea.

Preparación de las berenjenas. Antes de hacer la caponata
1. Lavamos las berenjenas y les quitamos el sombrero o tallo superior. Las cortamos en dados de unos 2-3 centímetros y las dejamos en un bol grande con abundante sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
2. Dejamos reposar unos 30 minutos para que suelten parte de su agua y que no queden tan amargas.
3. Pasamos los trozos de berenjena por agua fría y los escurrimos muy bien ayudados por papel absorbente. En una cazuela echamos aceite de oliva virgen extra y cuando empiece a calentarse añadimos las berenjenas.

Preparación de las verduras para esta caponata
1. Freímos hasta que queden doradas. Es importante que cuando las friamos no haya demasiado aceite en la cazuela porque entonces quedarán muy duras y no nos interesa.
2. Picamos finamente el apio que incorporaremos a la cazuela con la berenjena. Utilizamos tanto los tallos como las hojas, el apio debe quedar en cuadraditos más pequeños que los de la berenjena.
3. Troceamos la cebolla en cuadrados pequeños. La vamos a rehogar a fuego suave en una sartén aparte con un buen chorro de aceite de oliva unos 5-8 minutos. Una vez pochadita añadimos a la cazuela.
4. Pelamos los tomates y rallamos la pulpa de 4 de ellos. Los otros 3 los vamos a trocear en cuartos grandes.
5. En la misma sartén donde hemos preparado la cebolla, echamos el ajo picado, y en cuanto empiece a dorarse, añadimos la pulpa de tomate. Cocemos suave unos 5 minutos hasta que evapore parte del agua y comience a espesar.
6. Añadimos el resto del tomate en dados grandes que tenemos reservado y mezclamos bien. Así tendremos dos tipos de textura, el sabor del tomate en salsa y de los trozos de tomate casi crudo. Reservamos hasta el final de la receta.
7. Añadimos a la cazuela las aceitunas deshuesadas, las alcaparras, el vinagre, el azúcar, una pizca de sal y pimienta negra recién molida.

Cocción de la caponata y presentación final
1. Cocemos a fuego suave durante 5 minutos más. Nos quedaría añadir el tomate que tenemos en la sartén y mezclamos todo bien.
2. Apartamos del fuego, con el calor residual de la cazuela se acabará de hacer en unos 5 minutos de reposo para que se junten todos los sabores. Probamos de sal y si es necesario añadimos un poquito más.
3. Tostamos unas rebanadas de pan, mejor si es de pueblo. Una vez tostado, cortamos un diente de ajo por la mitad y frotamos la superficie del pan en la cara donde vamos a poner la caponata.
4. Ponemos unas dos o tres cucharadas por cada tostada y a comer. Se puede comer caliente pero también está excelente servida fría. A mi como más me gusta es cuando ha reposado un par de horas, les aseguro que esta deliciosa.

Si hacen en cantidad pueden elaborar sus propias conservas para otro día o simplemente para regalar.

Pollo al limón

Pollo al limón

Ingredientes:
500 g de contramuslo de pollo deshuesado (o pechuga)
1 diente de ajo
1 trocito de jengibre
1 cucharada de salsa de soja
1 huevo
150 g de almidón de maíz
Aceite de girasol
Para la salsa:
50 ml de agua
1 cucharada de azúcar
1/2 cucharadita de sal
1 cucharada de miel
1 limón
1/2 cucharadita de almidón de maíz

Hay muchas maneras de preparar pollo al limón, pero mi preferido es el de los restaurantes orientales.
Me encanta ese pollo cortado finamente, de exterior crujiente y bañado en salsa dulce de limón. Siempre que voy a comer a un restaurante chino aprovecho para pedirlo y no me canso de ello, aunque la verdad es que esto puede ser porque no voy muy a menudo.
Es una receta con pollo  muy fácil de hacer, así que les animo a que lo intenten en casa. Pueden utilizar pechuga de pollo fileteada y rebozar y freír la pieza entera para luego cortarla en tiras. O pueden hacer como he hecho yo, comprar contramuslo de pollo deshuesado que es una pieza más jugosa y cortarla en tiras antes de rebozar y freírla para conseguir más crujiente en cada trozo que se metan en la boca.
Aunque se puede acompañar de distintas guarniciones, el arroz blanco o los noodles son las más comunes, sobre todo si lo que buscamos es tener una experiencia lo más asiática y oriental posible.
Es una buena manera de alejarnos de la cocina tradicional española y de variar nuestros menús con ingredientes sencillos, fáciles de encontrar y económicos.
Dicen que en la variedad está el gusto ¿no? pues en eso estamos hoy por estos lugares y, de paso, disfrutando de una receta de pollo al limón de rechupete.

Preparación:
1. Comenzamos preparando una mezcla en la que poner el pollo a marinar para que tome sabor y quede jugoso. Para ello pelamos el diente de ajo y lo picamos finamente.
2. Hacemos lo mismo con el jengibre. Mezclamos ambos con la salsa de soja y el huevo y removemos hasta obtener una mezcla homogénea.
3. Cortamos el pollo en tiras de tamaño similar y lo introducimos en la marinada. Cubrimos con papel film o de aluminio y lo introducimos en la nevera, donde lo dejamos reposar 30 minutos.
4. Mientras tanto preparamos la salsa de limón. Vertemos el agua en un cuenco y le añadimos el azúcar, la sal, la miel, la ralladura del limón entero y el zumo de medio y la maicena. Mezclamos bien.
5. Vertemos la mezcla en un cacito y lo calentamos a fuego bajo, removiendo según toma temperatura. Si queremos darle un poco de color le podemos añadir un poco de salsa de soja.
6. Colamos la salsa para que nos quede más fina y la volvemos a verter en el cacito donde reservamos en caliente con el fuego al mínimo mientras preparamos el pollo que ya estará marinado.
7. Sacamos el pollo de la nevera y lo escurrimos bien. Lo rebozamos en maicena, trozo por trozo, y lo freímos en abundante aceite de girasol a fuego medio.
8. Volteamos para que nos quede dorado por todos sus lados antes de retirar de la sartén y dejar escurrir sobre papel absorbente. Servimos acompañado de la salsa y la guarnición que más nos guste.

Bizcocho de piña

Bizcocho de Piña

Ingredientes:
300 g. de harina de trigo
200 g. de azúcar blanquilla
50 g. de mantequilla.
1 Yogurt natural o de piña de 125 g.
1 sobre de levadura química o impulsor (16 gramos)
4 huevos grandes
La ralladura de un limón o una naranja
Para hacer el caramelo:
5 cucharadas de azúcar granulada blanca y un poco de agua
1 lata de piña mediana en almíbar (510 g. escurridos)
2 cucharadas de aroma de vainilla

Les gustan los bizcochos sencillos, frutales y jugosos? Pues este es su postre, para hacerlo sólo necesitas un horno y ganas de cocinar.
Este tipo de pastel invertido de piña tiene ya sus años. Hace un siglo ya se preparaba este tipo de bizcocho con una cobertura azucarada hecha a base de frutas en almíbar y caramelo. La curiosidad de este pastel es que se cocina al revés con la cubierta en la base del molde, por tanto para presentarlo es imprescindible desmoldarlo.
El resultado es grandioso, aroma a fruta y una jugosidad impresionantes incrementados al emborrachar la parte de arriba. Aunque con la piña queda delicioso nada les impide sustituirla por otras frutas, las que más les gusten.

Preparación del caramelo para la base del bizcocho
1. Ponemos un cazo o una sartén al fuego a intensidad media para que alcance temperatura.
2. Añadimos los ingredientes en el siguiente orden: 5 cucharadas de azúcar granulada blanca y un poco de agua (3 cucharadas colmadas).
3. Dejamos a fuego medio sin remover (al principio no debemos mover el azúcar con cuchara de madera porque se apelmazará) y veremos como poco a poco se empiezan a formar pequeñas burbujas y el azúcar cambia de color.
4. Cuando suceda esto removemos, ahora sí, con una cuchara de madera y ayudamos a que se mezcle todo.
5. Retiramos del fuego y seguimos removiendo hasta que alcance ese color miel tostado del caramelo.
6. Dejamos que se temple un minuto. Bañamos con el caramelo líquido el molde que vayamos a emplear cubriendo primero el fondo y luego vamos girando o ladeando poco a poco por las paredes. Siempre hasta que se impregne de caramelo toda la base y parte de los lados.
7. Una vez que el caramelo haya endurecido, verán como se van formando unas pequeñas grietas, reservamos para el siguiente paso.

Preparación de la crema del bizcocho invertido de piña
1. Tomamos el recipiente del yogurt como medida para calcular la cantidad a usar de los distintos ingredientes. Aún así he puesto los pesos en gramos de todos los ingredientes para que les sea más fácil.
2. Lavamos muy bien el limón y lo rallamos sin llegar a parte blanca, que puede llegar a amargar. Reservamos.
3. Para que les sea más fácil la preparación de este bizcocho y que les salga perfecto. Debemos tener todos los ingredientes a temperatura ambiente y preparados.
4. La mantequilla tiene que estar “a punto pomada”, blanda pero no líquida. Si tenemos todo a mano no nos olvidaremos de nada y así el resultado final será delicioso.
5. En un bol grande batimos la mantequilla y el azúcar hasta que nos quede una masa esponjosa y suave, una vez obtenida esta consistencia añadimos lascucharadas de aroma de vainilla y seguimos batiendo. Continuamos añadiendo los huevos de uno en uno. La mezcla tiene que quedar suave y cremosa.
6. Añadimos a la anterior mezcla la levadura química con la harina previamente tamizada, el yogurt y la ralladura del limón. Batimos con la batidora  hasta que no queden grumos.
7. Colocamos las rodajas de piña en el molde encima del caramelo cubriendo toda la superficie.

Horneado y presentación final del bizcocho de piña
1. Precalentamos el horno a 200º C 10 minutos antes de meter el bizcocho.
2. Metemos el bizcocho en el horno a 180º C durante 35-40 minutos hasta que la superficie esté bien dorada.
3. Los últimos 10 minutos lo cubrimos con un trozo de papel de aluminio para que no se nos queme. Pinchamos con un tenedor de vez en cuando para ver si está hecho, hasta que salga limpio.
4. Una vez horneado pinchamos el bizcocho con un tenedor y con una cuchara derramamos el almíbar que viene con la lata de piña por encima. No queremos un bizcocho totalmente borracho pero sí damos jugosidad al postre.
5. Desmoldamos con cuidado, si vemos que se queda algún trozo de piña pegada al molde. La sacamos y colocamos sin problema.

Este postre está más rico frío, para ello lo dejamos enfriar en la nevera durante 3 horas, de un día para otro está fantástico. Tiene un gran sabor y una presentación de rechupete

Potaje de millo graciosero

Potaje de millo graciosero

Cuando hablo de potaje de millo graciosero, me refiero al potaje al estilo de la isla de la Graciosa (Islas Canarias), ese pequeño paraíso isleño ubicado al norte de Lanzarote.
Este potaje es más típico de las islas orientales, más en concreto de Lanzarote, Fuerteventura y la Graciosa. Las Islas Canarias son un micro continente y así como puedes encontrar una gran variedad de paisajes, microclimas y flora, también es aplicable a la gastronomía, teniendo cada isla sus especialidades, que casi siempre vienen dadas por los recursos disponibles en cada lugar.
Las islas orientales son más desérticas y escasea el agua, así que los cultivos han sido siempre más limitados que en las islas occidentales, mucho más fértiles y montañosas.
El millo (maíz) originario de América, es uno de esos alimentos que se ha adaptado bien a muchos sitios, aquí especialmente, es por ello que podemos encontrar variedad de recetas con este ingrediente o alimentos como el gofio de millo.
Yo soy palmero, del extremo opuesto a Lanzarote y La Graciosa, y te confieso que nunca había oído hablar de este potaje.
Fue mi cuñado que es conejero y que sabe mucho del buen comer, quien me contó lo buenísimo que estaba el potaje de millo, así que me entró la curiosidad y me puse a buscar la receta como loco y aquí está
Mi cuñado no exageraba, está buenísimo y es muy sencillo de preparar, es de esos platos que sientan bien, reconstituyentes, así que te animo a que lo descubras tu también.

Ingredientes:
 800 grs. de millo congelado*
 2 costillas de cerdo saladas (pueden ser frescas)
 3 ó 4 dientes de ajo
 1 cebolla grande
 2 tomates de fritura
 1/4 de k. de batata
 1/2 k. de papas
 1 bubango pequeño
 Aceite de oliva virgen
 Sal

Cómo se hace:
1. Lo primero es desalar las costillas (si las vas a usar saladas). El día anterior las pones en un recipiente con agua que las cubra y las dejas en la nevera. Cambia el agua unas 3 veces.
2. En un caldero grande añade 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva virgen y sofríe primero los ajos pelados y picaditos. Cuando estén ligeramente dorados añade la cebolla troceada y sofríe todo hasta que la cebolla esté blanda. Añade los tomates pelados y triturados y sofríe un poco más.
3. Vierte en el caldero 2 ó 3 litros de agua* y añade las costillas desaladas. Deja guisar media hora aprox. a fuego medio y desespuma* el caldo si fuera necesario.
4. Pela la batata, las papas y el bubango, los cortas en trozos medianos y se los añades al caldo.
5. Cuando arranque a hervir de nuevo el caldo añade el millo congelado. Sazona con sal a tu gusto y deja que se cocine todo junto hasta que el millo y la verdura estén tiernos.

Notas y sugerencias:
* Tradicionalmente esta receta se hace con piñas de millo frescas, que se dejan en remojo la noche anterior y se desgranan. En este caso se ponen a guisar junto con la carne ya que tardará mucho más tiempo en hacerse el grano. Yo he preferido usar millo congelado porque facilita mucho el trabajo y además lo puedes conseguir todo el año.
* Se suele añadir más cantidad de agua para que sobre caldo, este caldo se suele usar para hacer gofio escaldado o también puedes hacer una sopa o tomarte el caldo sólo, es muy reconstituyente. Si no quieres que te sobre caldo añade menos agua. El caldo sobrante también lo puedes congelar si no lo vas a usar en ese momento.
* Desespumar, consiste en eliminar con una espumadera los residuos (espuma) que se van acumulando en la superficie cuando hacemos un caldo, normalmente ocurre al cocinar carnes o pescados.